Recuerdos de la infancia (fragmento)Ion Creanga
Recuerdos de la infancia (fragmento)

"Y la primera alumna era la mismísima Smărăndița, la hija del cura, una criatura traviesa, despierta de mente y tan aplicada que superaba a casi todos los muchachos, tanto en los estudios como en las travesuras. Sin embargo, el padre [el cura] se pasaba casi todos los días por la escuela y veía lo que ocurría allí...
Y un día nos encontramos con que el cura vino a la escuela y nos trajo una silla nueva y larga; y después de preguntarle al maestro cómo nos portábamos cada uno, se quedó un rato pensativo, luego le puso a la silla el nombre de «El Caballo Blanco» y la dejó en la escuela.
Otro jornada nos despertamos y de nuevo el sacerdote regresó a la escuela, esta vez con el viejo Fotea, el peletero del pueblo, que nos trajo, como regalo para la nueva escuela, un bonito látigo hecho de correas, bien trenzado. Y el cura le puso el nombre de «San Nicolás», igual que el santo patrón de la iglesia de Humulești...
Después le pidió al anciano Fotea que, si dispusiera de buenas correas, hiciera de vez en cuando otro látigo igual, y algo más grueso si fuera posible...
El joven maestro Vasile sonrió entonces, mientras nosotros, los escolares, nos quedamos mirándonos unos a otros absortos. Y el cura estableció una norma y dijo que todos los sábados los chicos y las chicas debíamos hacer la procitanie, es decir, que el maestro escucharía a cada uno sobre todo lo que había aprendido durante la semana; y todos los errores que cometiera debía anotárselos con carbón en alguna parte, y al final, por cada error, flagelarlo con un San Nicolás.
Entonces la hija del cura, como era vivaracha y llena de ocurrencias, rompió a reír. ¡Pobre de ella, qué pecado cometió!
—Anda, sube al Caballo Blanco, señorita —dijo el cura, completamente enfadado—, hagamos que pruebe el San Nicolás que está colgado del clavo.
Y a pesar de todos los ruegos del viejo Fotea y del joven Vasile, Smărăndița recibió su castigo, y después se quedó con las manos sobre los ojos sollozando como una novia, con tanta fuerza que todo su cuerpo se estremecía. Nosotros, al ver aquello, nos quedamos petrificados.
Y el cura, un día sí y otro también, trayendo panes y roscas de la iglesia, los repartía entre nosotros, hasta que nos volvió más dóciles, y todo marchaba de maravilla: los muchachos cambiaban la pizarra todos los días, y los sábados había procitanie.

Glosario.
Papara. Expresión popular rumana equivalente a paliza, castigo, tunda, reprimenda.
Procitanie. Arcaísmo que alude a la recitación o examen oral de lo aprendido.
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