Elogio de los jueces (fragmento)Piero Calamandrei

Elogio de los jueces (fragmento)

"En la República de Platón, a médicos y jueces se los envuelve en una misma desconfianza, como síntomas reveladores de las enfermedades físicas y morales que sufren los ciudadanos.
Esta afinidad psicológica entre las dos profesiones no es hoy menos evidente, sobre todo por el sentimiento de viril pesadumbre que la experiencia de los males ajenos, físicos o morales, determina en quien diariamente los estudia y los conforta. También los jueces, como los médicos, sólo ven a su alrededor lisiados y leprosos; también los jueces, como los médicos, respiran todo el tiempo el aire viciado de las Salas, en aquellos grises hospitales de toda la humana corrupción, que son los Tribunales.
Sé de un químico que, cuando en su laboratorio destilaba venenos, se despertaba sobresaltado por la noche, recordando con terror que un miligramo de aquella sustancia podía ser suficiente para matar a un hombre. ¿Cómo puede dormir tranquilamente el juez que sabe que tiene en su secreto alambique un tóxico sutil que se llama injusticia, del cual una gota escapada por error puede bastar, no sólo para quitar la vida, sino, lo que es más terrible, para dar a toda una vida un sabor amargo que ninguna dulzura podrá ya consolar jamás?
El buen juez pone el mismo escrúpulo para juzgar todas las causas, aun las más humildes; sabe que no existen grandes y pequeñas causas, porque la injusticia no es como aquellos venenos de los que cierta medicina afirma que tomados en grandes dosis matan, pero tomados en dosis pequeñas curan. La injusticia envenena aun en dosis homeopáticas. "



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