La reina loca de amor (fragmento)Francisco José Orellana

La reina loca de amor (fragmento)

"El rumor que acababa de oírse procedía de un descubrimiento hecho por las guardias del Palacio. Tal vez no habrá olvidado el lector que las canciones de Margarita habían atraído la atención de una ronda, la cual se acercó al sitio donde aquella estaba, en el momento de alejarse con el capitán. Margarita, viéndose descubierta y perseguida, previno
á su amigo que se escapase, y ella esperó tranquila que viniesen á prenderla, declarando en el acto su nombre y haciendo que se sospechara la condición de hechicera que se le atribuía.
Las guardias se alborotaron con esta novedad, y pusieron en movimiento á muchos de los habitantes del Palacio, que acudieron á ver á la mujer extraordinaria, de quien se contaban mil prodigios entre el vulgo; y pasando de boca en boca, llegó la noticia hasta los brillantes salones donde se solazaba la corte. La imaginación exaltada comenzó en el acto á delirar, inventando suposiciones monstruosas: quien decía que la hechicera había venido á perturbar el regocijo de los cortesanos; quien que sus canciones mágicas tenían por objeto dar algún maleficio al Rey, ó secar las plantas y flores de los jardines: algunos de los soldados afirmaban que iba el Diablo en su compañía, y que al hacer ellos la señal de la cruz se había desvanecido sumergiéndose en la tierra: en esto eran diversos los pareceres; pues no faltaba quien jurase haber visto al espíritu malo escaparse cabalgando en una nube.
Quizá estas y otras versiones análogas de la conducta de Margarita hubieran sido funestas para ella, si en aquellos momentos no se hubiese presentado entre la turba de servidores el príncipe de Simáy; quien, reconociéndola, mandó que la soltasen, y la llevó consigo á un gabinete apartado, para examinarla. "



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