Las plagas de un pueblo (fragmento)Florencio Luis Parreño

Las plagas de un pueblo (fragmento)

"El viaje que efectuaban nuestros caminantes no podía ser efectivamente más cómodo; el arrecife se les presentaba magnífico; la carroza cómoda y ligera; los caballos, que mudaban á menudo, jóvenes y fuertes, y con tan buenos elementos corrían como anhelaba el deseo. Determinaron hacer sólo dos comidas, una al mediodía y otra á la noche, costumbre ya establecida en Francia. Perdían en la primera poco más de una hora y siete en la segunda, pues terminada ésta dormían en los mesones hasta el amanecer.
Como iban precedidos de un correo que mandó el dueño de la carroza, todo lo hallaban bien calculado y dispuesto, lo que les proporcionaba no perder un sólo instante infructuosamente.
El viaje le costaba á Oton mucho dinero, pero ni el rey de Francia podía hacerlo con más comodidad.
Tardaron en distinguir las torres de Marsella seis días, lo cual era en aquella época sorprendente y pocas veces visto.
Ya en la ciudad situada en la costa del Mediterráneo, buscó Luti un hotel con vista al puerto y en él se hospedaron los seis. Oton y Juana ocuparon las alcobas del salón principal, otra que estaba inmediata las doncellas, y un cuarto algo más distante Luti y el africano.
La carroza, el cochero y correo se alojaron por orden del conde en una posada dentro de la ciudad, descansando así de la fatiga que les proporcionó el viaje que concluían de hacer. En tal estado, quedaron esperando unos y otros, dando Melenik por terminada la primera parte de la misión que le retenía en Francia. "



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