Pioneros (fragmento)Willa Cather

Pioneros (fragmento)

"Un domingo de finales del verano, el año en que Marie se graduó en el instituto, se reunió con Frank en una excursión campestre de la colonia bohemia, junto al río, y se pasó toda la tarde remando con él. Al llegar a casa por la noche, Marie se fue directamente a la habitación de su padre y le dijo que se había prometido a Shabata. El viejo Tovesky estaba fumando tranquilamente su pipa de antes de acostarse. Cuando oyó el anuncio de su hija, primero tuvo la prudencia de ponerle el corcho a su botella de cerveza y luego se puso en pie y montó en cólera. Para definir a Frank Shabata usó una expresión bohemia que equivale a estirado.
—¿Por qué no se ha puesto a trabajar como todos los demás? ¡Dice que tiene una granja en el valle del Elba! ¿Acaso no tiene un montón de hermanos y hermanas? Es la granja de su madre, ¿y por qué no se queda allí y la ayuda? ¿No he visto yo a su madre salir a las cinco de la mañana con el cucharón y un enorme cubo con ruedas para echar estiércol líquido a las coles? ¿No he visto cómo tiene las manos la vieja Eva Shabata? Como las pezuñas de un viejo caballo las tiene, ¡y él va con guantes y anillos! ¡Comprometidos! Aún no estás preparada para salir del colegio, eso es lo que te pasa. Te enviaré a las Hermanas del Sagrado Corazón de Saint Louis, ¡seguro que allí te enseñan un poco de sentido común!
Así pues, a la semana siguiente, Albert Tovesky llevó a su hija, pálida y llorosa, al convento, río abajo. Pero si había algo que hacía a Frank desear una cosa era que alguien le dijera que no podía ser suya. Se las compuso para verse con Marie antes de su partida, y mientras que antes sólo estaba enamoriscado de ella, se convenció entonces de que no había de detenerse ante nada. Marie se llevó al convento, bajo el forro de lona de su baúl, el resultado de una laboriosa y satisfactoria mañana por parte de Frank: varias fotografías de sí mismo, tomadas en otras tantas posturas y en actitud perdidamente enamorada. Había una pequeña fotografía redonda para el reloj, fotografías para la pared y el tocador, e incluso unas largas y estrechas para usarlas como marcapáginas. En más de una ocasión al apuesto caballero lo rompió en pedazos una monja indignada en la clase de francés.
Marie languideció en el convento durante un año, hasta que pasó su decimoctavo cumpleaños. Entonces se reunió con Frank Shabata en la Union Station de Saint Louis y se fugó con él. El viejo Tovesky perdonó a su hija porque no podía hacer otra cosa, y le compró una granja en el lugar que tanto le había gustado siendo niña. Desde entonces, su historia había formado parte de la historia del Divide. Ella y Frank llevaban cinco años viviendo allí cuando Carl Linstrum regresó para hacer la visita a Alexandra que tanto se había demorado. En general, Frank se había desenvuelto mejor de lo que cabía esperar. Se había volcado en la tierra con energía frenética. Una vez al año se iba de juerga a Hastings o a Omaha. Estaba fuera una semana o dos y luego volvía a casa y trabajaba como un demonio. Realmente trabajaba; si lamentaba su suerte o no, eso era cosa suya. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com