Cuando la vida empieza (fragmento)Ivan Bunin

Cuando la vida empieza (fragmento)

"La imagen de Pisarev, tanto en vida como en muerte, se diluía cada vez más en mi memoria. ¿Qué quedaba de la abuela, si no era su retrato en la pared del salón? Lo mismo ocurría con Pisarev: pensando en él, ya no me venía a la imaginación más que una gran fotografía colgada en la salita pequeña de Vassilievskoïé: un retrato de cuando acababa de casarse (¡esperando sin duda vivir indefinidamente!).
Ya volvían a mi mente los mismos pensamientos de días anteriores: ¿dónde estaría ahora aquel hombre?, ¿qué habría sido de él?, ¿en qué consistía aquella vida eterna donde, al parecer, tenía él ahora un sitio? Pero las preguntas que no tienen respuesta ya no me producían las alarmas de la incertidumbre; incluso hallaba en ellas como un consuelo: ¿que dónde estaba Pisarev? Eso solamente Dios —a quien no podía comprender, y en el cual debía creer y creía para vivir y ser dichoso— es quien lo sabía.
Y así se iba convirtiendo en recuerdo aquel que tenía una mirada tan juvenil, tan alegre, tan risueña y sobre todo tan persistente, en aquella fotografía colgada de una pared de la casa en la que había sido adolescente, marido, padre de familia y amo del lugar, y donde crecían ahora sus hijos…
Anchen me atormentó durante mucho más tiempo. Incluso en pleno día —y ya podía yo mirar, escuchar, leer o pensar cualquier otra cosa— la veía en todas partes; por doquier me hallase, rememoraba mi ternura hacia ella y los instantes pasados a su lado, sintiendo el punzante dolor de no tener a nadie a quien decir cuánto la amaba; y por la noche (¡ni qué decir tiene!), se apoderaba de mí por completo.
Pero el tiempo transcurría, y he aquí que, poco a poco, también ella se fue transformando en un mito, perdiendo su estructura carnal: ya empezaba a serme difícil creer que había estado cierto tiempo conmigo y que se hallaba en algún lugar determinado; empecé a pensar en ella y a sentirla únicamente como poeta, con angustia amorosa, experimentando la ansiedad de un hermoso rostro de mujer que confundía con las imágenes trazadas en los poemas de Pushkin, de Lermontov y de Byron. "



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