En el café (fragmento)Errico Malatesta

En el café (fragmento)

"Ambrosio. —No, por favor, no personalicemos; si existen riquezas mal adquiridas no es-una razón para negar el derecho de propiedad. Lo pasado, pasado; no sirve para nada buscar vicios de origen.
Jorge. —No los busquemos si así le place. Para mi la cosa carece de importancia. La propiedad individual debe ser abolida porque ella da el derecho y los medios de explotar el trabajo ajeno y, ensanchándose, pone á las masas bajo la dependencia de unos cuantos.
Y, á propósito, ¿cómo justificaría usted la propiedad individual de la tierra? ¡Aquí no hay razones para decir que resulta del trabajo de los que la poseen ó del de sus ascendientes!
Ambrosio.—He aquí: La tierra inculta, estéril, no tiene ningún
valor. El hombre la ocupa, la fertiliza, la hace fructuosa y naturalmente adquiere el derecho á los frutos que sin su trabajo no hubiera producido.
Jorge. —¡Muy bien! Ese es el derecho que el trabajador tiene al producto de su trabajo; pero ese derecho cesa cuando acaba de cultivar la tierra. ¿No le parece á usted?
¿Cómo es, pues, que los actuales propietarios poseen territorios inmensos, que ellos no trabajan ni han trabajado nunca, y que ni siquiera permiten que lo trabajen los demás?
¿Cómo se explica que tierras que jamás han sido cultivadas pertenezcan á particulares?
¿Cuál es el trabajo; cuales las mejoras de origen sobre las que puede fundarse el derecho de propiedad en casos parecidos?
La verdad es que, lo mismo en lo referente á la tierra que en lo tocante á las otras riquezas, el origen de la propiedad es la violencia.
Y usted no conseguirá justificarlo, sino admitiendo este principio: El derecho es la fuerza. En ese caso... desgraciados de vosotros si algún día sois los más débiles.
Ambrosio. —Pero, en definitiva, usted pierde de vista la utilidad social, las necesidades inmanentes de la sociedad. Sin el derecho de propiedad no habría seguridad ni orden en el trabajo, y la sociedad se hundiría en el caos.
Jorge . —Como, ¿ahora me habla usted de utilidad social? En
nuestras primeras conversaciones ya me ocupé yo de los males producidos por la propiedad privada y me llamó usted al terreno del derecho abstracto...
Pero, terminemos por esta tarde. Dispensadme que me haya de
retirar. Ya volveremos á hablar. "



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