Silvas (fragmento)Publio Papinio Estacio

Silvas (fragmento)

"No cabe demora cuando el lienzo se adapta a un diseño marcado. Acudieron brazos innumerables: a éstos les toca cortar troncos y cepillar vigas; a aquéllos, asentar los cimientos en el suelo. Se cuecen las porciones húmedas de la tierra como protección contra el mal tiempo y defensa frente
a las heladas, mientras la roca indómita se funde en el horno curvo. Pero -¿cómo· no?- la tarea más importante es romper por fuerza las rocas que cierran el paso y las piedras que resisten al hierro. Entonces, en persona el propio patrono del lugar, el héroe de Tirinto ", suda, depuestas sus armas, Y con su doble hacha robusta cava el suelo deforme, mientras el ciclo plomizo se cubre con las sombras de la noche: devuelve el eco la opulenta Capri con sus verdes Taurúbulas" y retorna a la tierra la ingente resonancia de los mares. No no truena con tal fuerza el Etna con sus yunques batidos cuando Brontes y Estéropes " los hieren, ni es más rudo el fragor que escapa de los antros de Lemnos cuando Múlciber cincela entre llamas la égida y ofrenda sus castos presentes a Palas. Decrecen las rocas y, cuando regresan los obreros, a la luz rosada se admiran ante su obra. Apenas jadea el verano del año siguiente, y ya la tirintia deidad, enriquecida, contempla las olas desde su grandiosa altura, desafía al templo cercano de su madrastra e invita a Palas a un santuario digno de ella.
Ya dan sus señales las turbas pacificas; ya humea la arena ardiente con los sagrados juegos atléticos. Tales honores no los desdeñaría ni el Júpiter de Pisa" ni la divinidad de la frondosa Cirra". Nada es triste en estos parajes: atrás el plorante Istmo; atrás la feroz Nemea": aquí es un niño más afortunado el que ofrece el sacrificio. "



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