El juego de las esferas (fragmento)Nicolás de Cusa

El juego de las esferas (fragmento)

"El Cardenal: Dios es el proveedor de la substancia, el hombre el proveedor de los accidentes o de la semejanza con la substancia. La forma de la bola le es concedida a la madera a través del acto del hombre sobre la substancia de la madera, justo como el movimiento es añadido a la forma substancial. Más aún, Dios es el creador de la substancia. Muchas cosas participan del movimiento, de manera que pueden ser desplazadas en vista de su participación en el movimiento. Por consiguiente se llega a una cosa que se mueve por sí misma, y no sucede que se mueve por su participación en el movimiento. Se mueve debido a su esencia. Esta cosa es el alma intelectual.
El intelecto se mueve a sí mismo. Y para que lo entienda mejor, observe cómo en la redondez hay una aptitud hacia el movimiento. Entre más redonda sea una cosa, más fácilmente será movida. Esta es la razón por la que si la redondez fuese la máxima, de manera que no pudiera aumentar, sin duda se movería por sí misma, y se movería rápidamente y con el mismo ritmo. Por ello el movimiento llamado alma se crea conjuntamente con el cuerpo y no le es impuesto a este último, como en el caso de la bola. El movimiento está unido al cuerpo a través de sí mismo y de manera tal que resulte separable del cuerpo, y por esta razón el alma es una substancia.
Juan: Por ello es correcto que el poder al que llama alma intelectual pueda sufrir o ser premiada.
El Cardenal: Ciertamente puede usted creer que ello es verdad. Porque justamente como el alma intelectual es afectada en el cuerpo por las afecciones del cuerpo, así también fuera del cuerpo es afectada por la ira, la envidia y otras afecciones, pero continúa sometida a los males del cuerpo y no se olvida de él. Y el alma sufre también el efecto de un fuego material preparado para este fin: que pueda sentir [el alma] los ardores de la flama. Nuestro fuego no podría afectarla. De manera similar ese poder que es el alma es salvado, es decir, está en paz y no le aflige ningún tormento. "



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