Sangre sabia (fragmento)Flannery O'Connor

Sangre sabia (fragmento)

"Para Enoch, este mueble siempre había sido el centro de la habitación y el que más lo ponía en relación con lo que no conocía. Más de una vez, después de una gran comida, había soñado con la posibilidad de abrir el armario, meterse dentro de él y realizar ciertos ritos y misterios de los que tenía una idea muy vaga a la mañana siguiente. Mientras limpiaba, su mente se fijó en el aguamanil, pero como era corriente en Enoch, siempre comenzaba con la cosa menos importante y a partir de ella se dirigía hacia el punto donde estaba lo más significativo. Así que ahora, antes de ocuparse del aguamanil, fijó su atención en las pinturas que colgaban de las paredes.
Había tres: una pertenecía a la patrona (que estaba casi completamente ciega y sólo conseguía orientarse gracias a su agudo sentido del olfato) y las otras dos eran suyas. El cuadro de la patrona era el retrato marrón de un alce parado en un pequeño lago. La mirada de superioridad en la cara del animal le resultaba tan intolerable que de no tenerle miedo al animal, habría hecho algo mucho tiempo antes por remediar la situación. Enoch no podía hacer nada en su habitación sin que lo observase la satisfecha cara del alce, ni impresionada, porque nada más podía esperarse de ella, ni divertida, porque la situación no era cómica. Enoch mantenía una permanente corriente de comentarios interiores, muy poco favorables para el alce, pues cuando decía algo en voz alta se ponía en guardia. El alce estaba colocado en un pesado marco marrón con dibujos de hojas y esto se añadía a la pesada y satisfecha mirada del animal. Enoch comprendió que había llegado el momento de hacer algo. No sabía qué iba a pasar en su habitación, pero cuando sucediera, no quería tener la sensación de que el alce lo estaba dirigiendo. La respuesta acudió a su cerebro completamente desarrollada: comprendió, con una súbita intuición, que quitarle el marco sería como desnudarle (a pesar de que el alce no llevaba ropa), y tuvo razón, porque cuando lo hubo hecho el animal pareció reducirse tanto que todo lo que Enoch pudo hacer fue reír tontamente y mirarlo de reojo. "



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