La guerra interminable (fragmento)Joe Haldeman

La guerra interminable (fragmento)

"No se me había ocurrido, pero en la Tierra éramos verdaderas celebridades. Al llegar a Móndale, el Sec-Gen saludó personalmente a cada uno de nosotros; era un hombrecito negro, muy anciano, llamado Yakiby Ojukwu. La pista de aterrizaje estaba rodeada por miles, tal vez millones de espectadores, que trataban de acercarse todo lo posible. El Sec-Gen pronunció un discurso para la multitud y los periodistas; después los oficiales superiores de la Esperanza farfullaron las tonterías de costumbre, mientras los demás esperábamos, más o menos pacientemente, en el calor tropical.
Un gran helicóptero nos llevó hasta Jacksonville, donde estaba el aeropuerto internacional más próximo. La ciudad en sí había sido reconstruida según las descripciones de Siri. Era algo impresionante.
Al principio nos pareció una solitaria montaña gris, un cono ligeramente irregular; surgió lentamente en el horizonte y fue creciendo poco a poco. Estaba situada en el centro de una extensión cultivada aparentemente infinita; rutas y carreteras convergían hacia ella por decenas. Aunque uno podía ver aquellas autopistas como finas hebras blancas sobre las que se arrastraban microscópicos insectos, la mente se negaba a integrar esa información en un cálculo de tamaño. Aquella mole no podía ser tan grande.
Nos acercamos más y más, a medida que el helicóptero ascendía, hasta que el edificio se convirtió en una pared de color gris claro que ocupaba todo el campo visual a un lado. Al aproximamos otro poco pudimos ver algunos puntitos humanos; una de aquellas motas, asomada a un balcón, parecía estar agitando la mano. "



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