Eclipse (fragmento)John Banville

Eclipse (fragmento)

"¿Qué voy a hacer con esta chica, esta Lily? No dejo de pensar en ella, aunque lo cierto es que tengo pocas cosas en las que pensar. Me siento como un sátrapa al que sus súbditos le regalan otra superflua concubina. Con su presencia esta casa parece abarrotada hasta lo indecible. Ha roto el equilibrio de las cosas. La mujer fantasma y su hijo aún más espectral eran ya bastante, y no necesitaba a esta muchacha demasiado corpórea para que me fuera detrás todo el día. Esquivo su presencia como si pudiera explotarme en la cara en cualquier momento. El primer día completo que pasó a mi servicio fregó la mitad del suelo de la cocina, lo sacó todo de la nevera y volvió a colocarlo otra vez, y no sé qué hizo en el lavabo de abajo que no acaba de funcionar. Tras todas estas labores, su entusiasmo decayó. Podría librarme de ella, desde luego, podría decirle a Quirke que no la necesito, que yo mismo puedo encargarme de la casa, pero algo me lo impide. ¿Será que, de manera inconsciente, anhelaba tener compañía? No se puede decir que Lily sea una persona muy cordial. Se pasea enfurruñada por la casa como si se hallara bajo arresto domiciliario. ¿Por qué se queda, si tan descontenta está? Le pago una miseria, apenas para sus gastos personales, de modo que poco provecho saca, y lo mismo Quirke. Y, en todo caso, ¿por qué me la endilgó? Quizás se siente culpable por los años que ha tenido la casa en el abandono, aunque sospecho que el sentimiento de culpa no es una de las debilidades de Quirke. Lily se queda hasta bien entrada la tarde, despatarrada en una butaca de la sala, leyendo alguna revista ilustrada, o meditabunda junto a una ventana, la barbilla apoyada en la mano, siguiendo con una mirada apática a los pocos transeúntes de la plaza. Ya es casi de noche cuando Quirke viene a recogerla, bamboleándose sobre su bici hasta la puerta y apareciendo en el vestíbulo con sus clips de ciclista, humilde, como si estuviera incómodo, parece un pariente pobre. Observo cómo él deja caer la mano pesadamente sobre el hombro de ella y cómo Lily, con desgana, intenta esquivarla. No sé dónde van cuando llega la noche; se pierden sin rumbo en la oscuridad, al parecer sin dirección fija. Observo cómo mengua en la distancia el intermitente brillo de la luz trasera de la bicicleta de Quirke. ¿Qué clase de vida llevan lejos de aquí? Un día, cuando le pregunté por su madre, Lily se quedó lívida. «Está muerta», dijo, y volvió la cara. "


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