Sciogli la treccia Maria Maddalena (fragmento)Guido da Verona

Sciogli la treccia Maria Maddalena (fragmento)

"En el ínterin el vigilante del turno de noche había recogido los escasos restos de la cena. Litzine estaba tumbado en el sofá, ligeramente ebrio, tenía un pitillo encendido. La mirada de sus cristalinos ojos azules se perdía en los círculos que trazaba el humo de la colilla, semejando la osamenta de una nubosidad en oleadas desprendida por el vértice voraz de su fragante cigarrillo. Alzó ligeramente las dormidas y tumefactas rodillas en ese preciso instante, pudiéndose percibir de forma diáfana la bella turgencia de sus emergentes tobillos y la ligera insinuación de su falda. El indómito cabello rubio le confería a su rostro una apariencia decididamente angelical. Damien estaba sentado a su diestra perezosamente, hundiéndose la cabeza de ambos sobre un mismo cojín. El leguleyo de Nimes se apoltronaba sobre el brazo de la silla más próxima a M. de Leonardo, que fingía un súbito rechazo, mientras concedía benévolamente que sus manos fueran acariciadas con tersura. "


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