La vida de un hombre honrado (fragmento)Mikolaj Rej

La vida de un hombre honrado (fragmento)

"¿Acaso no supone un gran placer tumbarse cómodamente al abrigo de un árbol y disponerse a leer, rodeado de pequeñas, olorosas y hermosas flores? ¿Y qué decir de disfrutar de esta delicia en invierno resguardado en la placidez del propio lecho, conversando con los antiguos sabios, el sinfín de filósofos acerca de temas como la dicha en la senectud, hallando sabias lecciones acerca de las diferentes materias que puedan ser sometidas a consideración? O si prefieres hallar la quietud interior y encontrar el confort, ¿no sería satisfactorio incursionar en las gratas historias acerca de los caballeros y de las personalidades más nobles, maravillándose y disfrutando de los hechos inusuales protagonizados por los mismos? ¿Y si simplemente añoraras el alborozo de la risa, no encontraríamos divertidos aquellos narrados por eruditos plenos de armonía y didáctica? En ocasiones, ¿acaso no es posible también visitar a los profetas, los apóstoles, los evangelistas y permitir que todo aquel acervo veterotestamentario y neotestamentario permita que no nos extraviemos a causa de las falsedades que pululan por este mundo, dado que el Señor no quiere considerarte como una de las ovejas de su grey en el caso de que consientas que tu ánima sea corrompida por las aberrantes voces de la corrupción, que braman y rugen como un toro ensimismado en sí mismo? ¿No será seguir el camino recto la cuestión determinante en nuestro devenir y encaminar nuestros pasos hacia ese lugar encantador donde la asunción de la verdadera responsabilidad nos conduce hacia la certeza de la promesa que Él nos hizo? Es todo un deleite para aquéllos que han tomado una falaz bifurcación la certeza de que sus pies no hollarán sendas erróneas sino que ascenderán hacia una cima conocida, diáfana y segura.
Y si no estuvieras en la disposición acorde al ejercicio de la lectura, sin duda podrías rodearte de alguien que te inculque la dicha que crece en cada pensamiento y contribuir a que tu voluntad sea tan firme y responsable como un pétreo muro, en el cual no se apreciará grieta alguna, ante la presencia de tu Señor. Y si te sintieras de alguna manera infame, podrías pedirle a alguien que taña el laúd o algún otro instrumento de cuerda para consolar así las congojas de tu preocupado corazón. Cuando acude a tu encuentro un amigo, ¿no ríes y muestras lo que anida en tu corazón? Y él será el testigo y testaferro de todo lo que acaece en la historia de un individuo desde sus años más jóvenes. "



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