El camino del corazón (fragmento)Fernando Sánchez Dragó

El camino del corazón (fragmento)

"Hay una especie de sigilosa cita universal en Katmandú, en Goa, en Bangkok, en Bali. Los tantanes empezaron a sonar en junio. A rey muerto, rey puesto. La batalla de París —lo que los periódicos del mundo entero llamaban estúpidamente el mayo francés, se había perdido y tras ella, y por su cauce, todos nuestros sueños flotaban a la deriva, pero aún teníamos la posibilidad de huir de la chamusquina por la escalera de incendios: los jipis —la otra cara de la Gran Moneda— andaban ya por Oriente, nos enviaban desde allí su mensaje de sosiego y poco a poco se convertían en carne de leyenda. Lo más sensato era, efectivamente, salir en su busca para encontrar otro centro de gravedad que nos sacara del desbarajuste reinante. Las vacaciones, además, se acercaban y en algo había que ocupar el tiempo —decíamos todos sin esconder el desánimo ni el escepticismo— hasta que la universidad volviese a abrir sus puertas, y las puertas del pasado, en el mes de octubre.'¿Por qué no librarnos de las agujetas de la revolución frustrada poniéndonos a rastrear las huellas del paraíso —de otro paraíso— en los territorios vírgenes eternamente olvidados por Europa y tradicionalmente situados por la Biblia al oscuro este del Edén? Cuentan que allí se sobrevive sin necesidad de dinero, que las gentes son dulces y hospitalarias, que los templos acogen a los peregrinos, que los dioses andan entre los cacharros, que las leyes no existen o no se aplican y que libremente circulan sustancias misteriosas y sutiles capaces de transportar el espíritu hasta las regiones del éter. "


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