Fantasmas (fragmento)Paul Auster

Fantasmas (fragmento)

"Pero los partidos son sólo el principio. Ciertas noches, cuando Azul tiene claro que Negro no irá a ninguna parte, se va a un bar no lejos de allí a tomarse una o dos cervezas, disfrutando de las conversaciones que a veces tiene con el barman, que se llama Rojo y tiene un extraño parecido con Verde, el barman del caso Gris de hace tanto tiempo. Una furcia de aspecto desaliñado que se llama Violeta frecuenta el bar y una o dos veces Azul consigue emborracharla lo suficiente como para que ella le invite a su casa, que está a la vuelta de la esquina. Azul sabe que le agrada bastante porque ella nunca le cobra, pero también sabe que eso no tiene nada que ver con el amor. Ella le llama cielo y su carne es suave y abundante, pero siempre que se toma una copa de más se echa a llorar y entonces Azul tiene que consolarla, y secretamente se pregunta si vale la pena. Su sentimiento de culpa hacia la futura señora Azul es escaso, sin embargo, ya que justifica estas sesiones con Violeta comparándose a sí mismo con un soldado que está haciendo la guerra en otro país. Cualquier hombre necesita un poco de consuelo, especialmente cuando mañana le puede tocar a él. Y, además, él no es de piedra, se dice.
Con mucha frecuencia, sin embargo, Azul pasa de largo por el bar y se va al cine que está a varias manzanas de allí. Ahora que el verano se acerca y el calor empieza a ser molesto en su cuartito, resulta refrescante sentarse en el cine fresco y ver la película. A Azul le gustan las películas, no sólo por las historias que le cuentan y las hermosas mujeres que puede ver en ellas, sino por la oscuridad del local y el hecho de que las imágenes que aparecen en la pantalla son de alguna manera como los pensamientos que aparecen dentro de su cabeza cuando cierra los ojos. Es más o menos indiferente a la clase de películas que ve, a que sean comedias o dramas, por ejemplo, o a que estén rodadas en blanco y negro o en color, pero siente una especial debilidad por las películas de detectives, ya que hay una relación natural, y esas historias siempre le enganchan más que las otras. Durante esa época ve varias de estas películas y todas le gustan: La dama del lago, Ángel o diablo, Senda tenebrosa, Cuerpo y alma, Persecución en la noche, etcétera. Pero para Azul hay una que destaca del resto y le gusta tanto que vuelve a la noche siguiente para verla otra vez.
Se llama Retorno al pasado y el protagonista es Robert Mitchum haciendo el papel de un ex detective que intenta empezar una nueva vida con nombre falso en un pueblo. Tiene una novia, una dulce chica campesina que se llama Ann, y dirige una gasolinera con ayuda de un muchacho sordomudo, Jimmy, que le es absolutamente fiel. Pero el pasado alcanza a Mitchum y es poco lo que él puede hacer para evitarlo. Hace años le habían contratado para buscar a Jane Greer, la amante del gángster Kirk Douglas, pero cuando la encontró se enamoraron y huyeron para vivir en secreto. Una cosa llevó a otra —hubo dinero robado, se cometió un asesinato— y finalmente Mitchum recobró el juicio y dejó a Greer, comprendiendo al fin la gravedad de su comportamiento. Ahora Douglas y Greer le están chantajeando para que cometa un delito, lo cual en realidad no es más que una estratagema, porque cuando él se da cuenta de lo que está sucediendo, comprende que planean endosarle otro asesinato. Luego se desarrolla una complicada historia, con Mitchum intentando desesperadamente salir de la trampa. En un momento dado regresa al pueblo donde vive, le dice a Ann que es inocente y la convence de nuevo de que la ama. Pero es demasiado tarde, y Mitchum lo sabe. Hacia el final, consigue persuadir a Douglas de que entregue a Greer por el asesinato que cometió, pero en ese momento Greer entra en la habitación, saca tranquilamente una pistola y mata a Douglas. Le dice a Mitchum que están hechos el uno para el otro y él, fatalista hasta el final, parece estar de acuerdo. Deciden escapar juntos, pero cuando Greer va a hacer el equipaje, Mitchum coge el teléfono y llama a la policía. Se meten en el coche y se van, pero pronto llegan a una barrera policial en la carretera. Greer, al ver que ha sido traicionada, saca la pistola de su bolso y le pega un tiro a Mitchum. Entonces la policía abre fuego sobre el coche y Greer muere también. Después de eso hay una última escena: a la mañana siguiente, en el pueblo de Bridgeport, Jimmy está sentado en un banco delante de la gasolinera y Ann se acerca y se sienta a su lado. Dime una cosa, Jimmy, le dice, tengo que saber esto: ¿huía con ella o no? El muchacho piensa un momento, tratando de decidir entre la verdad y la bondad. ¿Es más importante salvaguardar el buen nombre de su amigo o salvar a la chica? Todo esto sucede sólo en un instante. Mirando a la chica a los ojos, asiente con la cabeza, como diciendo que sí, que él estaba enamorado de Greer después de todo. Ann le palmea en el brazo y le da las gracias, luego va a reunirse con su antiguo novio, un policía local honradísimo que siempre despreció a Mitchum. Jimmy mira el rótulo de la gasolinera con el nombre de Mitchum, le hace un pequeño saludo amistoso y luego da media vuelta y se aleja por la carretera. Es el único que sabe la verdad, y nunca la dirá. "



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