¡España Libre! (fragmento)Albert Camus

¡España Libre! (fragmento)

"No obstante usted ha rodeado sus privilegios de crítico al sorprenderse de que el escenario de una obra teatral sobre la tiranía totalitaria lo haya situado en España, pues usted lo habría encontrado más natural que hubiera sido en uno de los países del Este. Y me cede definitivamente la palabra al escribir que hay en mi actitud una falta de valentía y de honradez. Es verdad que aún resulta usted demasiado bueno al pensar que yo no soy responsable de esta elección. Lo malo para usted es que la obra se desarrolle en España que yo solo he preferido y elegido, después de reflexionar la conveniencia de que, justamente, se desarrollara en España. Así, pues, he de aceptar, o cargar sobre mí, sus acusaciones de oportunismo y falta de honestidad. No debe extrañarle, pues, que en esas condiciones me vea obligado a responderle.
Por otra parte, es probable que no me defendiera contra sus acusaciones (¿Ante quién justificarse hoy?) si no hubiera usted aludido a un tema tan grave como el de España. No tendría necesidad de declarar que no he buscado halagar a nadie al escribir “L’etat de siège”. Mi deseo ha sido atacar de frente un tipo de sociedad política que se ha organizado o se organiza a derecha y a izquierda, de una manera totalitaria. Ningún espectador de buena fe puede dudar que esta obra toma partido por el individuo de carne y hueso, en lo que éste tiene de noble, de amor, terrestre, en suma contra las abstracciones y los terrores del Estado totalitario, sea ruso, alemán o español. Muy graves doctores reflexionan cada día sobre la decadencia de nuestra Sociedad, buscando sus raíces profundas.
Esas razones existen indudablemente, pero para las gentes sencillas como nosotros, el mal de la época se define por sus efectos, no por sus causas. Su nombre es Estado policíaco y burocrático. Su proliferación en todos los países, bajo pretextos ideológicos diversos, la insultante seguridad que le otorgan los medios mecánicos y sicológicos de represión, constituyen un peligro mortal para lo que hay de mejor en cada uno de nosotros. Desde tal punto de vista, la sociedad política contemporánea, cualquiera que sea su contenido, es despreciable. Yo no he dicho otra cosa y por ello “L’etat de siège” es un acto de ruptura que no pretende justificar nada.
Dicho esto con toda claridad, ¿por qué España? Le confieso que siento un poco de vergüenza al formular, en su nombre, esta pregunta. ¿Por qué Guernica, Gabriel Marcel? ¿Por qué esa cita, en que por primera vez, ante un mundo todavía adormecido en su confort y en su miserable moral, Hitler, Mussolini y Franco han hecho una demostración a los niños de la técnica totalitaria? Si, ¿por qué esa cita que también nos concernía? Por primera vez, los hombres de mi edad se enfrentaban con la injusticia triunfante en la historia. La sangre inocente se derramaba en medio de una charlatanería farisaica que, desgraciadamente dura todavía. ¿Por qué España? Simplemente porque algunos de nosotros no nos lavaremos las manos con esa sangre. Cualesquiera que sean las razones de un anticomunismo -y yo las tengo muy buenas- no aceptaremos a nadie que se abandone a sí mismo hasta el punto de olvidar esta injusticia que se perpetúa con la complicidad de nuestros gobernantes. Yo he dicho lo que he podido, tan alto como me ha sido posible, lo que pensaba de los campos de concentración rusos. Pero no será esta actitud la que me hará olvidar Dachau, Buchenwal y la agonía sin nombre de millones de hombres, ni la atroz represión que ha diezmado a la República española. Si; a pesar de la conmiseración de nuestros grandes políticos, es todo eso lo que hay que denunciar en su conjunto. Y yo no podré nunca excusar esta peste sangrienta del Oeste de Europa porque haga estragos al Este, sobre mayores extensiones. Usted escribe que para los bien informados no es de España de donde les llegan en este momento las noticias capaces de hacer desesperar a los que no han perdido el gusto de la dignidad humana. Usted está muy mal informado, Gabriel Marcel. Ayer mismo, cinco hombres de la oposición han sido condenados a muerte en España. Pero usted está ya preparado a ser mal informado, cultivando el olvido. Ya ha olvidado usted que las primeras armas totalitarias han sido empapadas en sangre española; ha olvidado usted que en 1936 un general rebelde ha utilizado en nombre de Cristo un Ejército de moros para lanzarlos contra el Gobierno legal de la República española, haciendo triunfar una causa injusta después de matanzas inauditas y, desde entonces, realiza una atroz represión que dura diez años y que no ha terminado todavía. Sí, realmente, ¿por qué España? Porque, como muchos otros, usted ha perdido la memoria. "



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