Juliano el apóstata (fragmento)Gore Vidal

Juliano el apóstata (fragmento)

"En Turín, mientras recibía a los funcionarios judiciales de la ciudad, llegó un mensajero de Florencio, el prefecto pretorio de Galia. El prefecto pensaba que el César debía saber que hacía algunas semanas Colonia había caído en manos de los germanos, y que el Rin era de ellos. La situación militar era grave, escribía Florencio con algo que se parecía a la satisfacción. El rey germano Chnodomar había jurado echar a todos los romanos de Galia en el plazo de un año. Ésas eran las malas noticias que Constancio no me había comunicado.

[...]
Mientras entrábamos en Galia sucedió un hecho interesante. A lo largo de toda nuestra ruta mi llegada había sido recibida con expectación, porque yo era el primer César legítimo que se veía en Galia desde hacía muchos años. Digo «legítimo» porque Galia ha sido tradicionalmente la región de los usurpadores. En una década habían surgido tres. Cada uno había llevado la púrpura. Cada uno había acuñado moneda. Cada uno había aceptado el juramento de fidelidad. Y cada uno había sido derrocado por Constancio o por el destino. Por fin se presentaba en Galia un verdadero César, y eso reavivaba las esperanzas del pueblo.

[...]
Mi paso por las ciudades de Galia fue triunfal. El buen tiempo se mantuvo hasta que llegamos a las puertas de Vienne. Entonces aparecieron nubarrones hacia el norte y empezó a soplar un fuerte viento. Podía olerse la nieve en el aire. Arropados en nuestras mantas cruzamos el negro e invernal Rin y entramos en la ciudad aproximadamente a las tres. A pesar del frío, la multitud llenaba las calles y una vez más recibí una notable acogida. No podía entender qué ocurría. Constancio inspiraba reverencia y temor, pero, al parecer, yo sólo provocaba amor. No menciono esto por vanidad, sino como un hecho que me dejaba perplejo, ya que, por lo que ellos sabían, yo podía ser otro Galo. Sin embargo, allí estaban, vitoreándome como si hubiese triunfado en alguna batalla importante o hubiese aumentado las provisiones de grano. Era inexplicable, pero estimulante. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com