Crecer (fragmento)Higuchi Ichiyo

Crecer (fragmento)

"Así que me dispuse a escuchar aquella retahíla enunciada y, efectivamente, la monodia (en ocasiones polifónica) del Sutra comenzó a sonar entre las paredes de aquel augusto templo y sin duda aquella voz melodiosa que la brisa propalaba con la suavidad propia de un pináculo debería haber limpiado el polvo depositado en su corazón.
El humo oscilaba y tendía a alzarse desde el sitio destinado a los olorosos pescados y otros fiambres que se asaban en la cocina y hasta los propios pañales padecían el rédito testimonial de haber sido secados con una sequedad más bien propia de los nichos mortuorios. Nada resultaba más significativo y notorio que el hecho de violar la disciplina, aunque de hecho los miembros de la clerecía podrían hallar en el curvilíneo dibujo de aquellos palos de madera la simbología taciturna de unos símbolos en exceso carnales. El cuerpo del reverendo padre había sido sometido al adorno del boato que testimoniaba per se todo el acopio de su inmensa fortuna. Su estómago preconizaba y ensalzaba la belleza en sí misma. ¿Y cómo encontrar las palabras necesarias para plasmar y traducir el opalino brillo de su tez? No se trataba del cromatismo pálido y rosáceo de la flor del cerezo, ni tampoco de un color rosado más profundo propio de los melocotones. Un resplandor cobrizo coronaba su rasurado cráneo en descenso hacia la sima de la faz y el cuello, incapaz de arruinar siquiera en un ápice aquel multiforme panorama. Cuando enarcaba las cejas, ya un tanto nevadas, y sus labios esbozaban una profunda sonrisa, se parecía a un pequeño Buda sito en la sala principal con eterna expresión de sorpresa ante el marchamo del fenecido crepúsculo de sí mismo. "



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