El farsante feliz (fragmento)Max Beerbohm

El farsante feliz (fragmento)

"Me complace señalar que no pocos eran inmunes al embrujo de su título y reprochaban su conducta con tal severidad que al verlo entrar en el salón enfilaban hacia la puerta para luego vigilarlo minuciosamente a través del ojo de la cerradura. Cuando lo encontraban en sus paseos matutinos por Piccadilly, cambiaban de acera en masa dejándolo en compañía de sus secuaces, en lo que todavía suele llamarse el lado «oscuro». Pero a Lord George tales demostraciones lo tenían sin cuidado. En efecto, parecía haberse insensibilizado del todo y cuando las jóvenes se alzaban la falda al pasar, apenas si ojeaba sus tobillos.
Agradezco no haberlo conocido. Dicen que era como un Calígula con aire de sir John Falstaff y que a veces, en las mañanas de invierno en la calle St. James, los niños interrumpían su cháchara y aterrorizados buscaban las faldas de sus niñeras al ver acercarse a aquel hombre (¡un viejo grande y aterrador!), con el viento del este alborotando el pelo de las mangas y el cuello de su abrigo y de su gorro de castor, y acentuando aún más el rojo de sus mofletes encarnados. "



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