Dos semanas en otra ciudad (fragmento)Irwin Shaw

Dos semanas en otra ciudad (fragmento)

"Héléne suspiró, apartó las manos del rostro de su marido, y dirigiéndose hacia el tocador, se puso a limpiar el cutis con cold-cream, vuelta de espaldas a él, Jack descansó los ojos en ella con expresión meditativa, turbado por la pregunta. Era la primera vez durante los siete años de su matrimonio, que ella le dirigía semejantes palabras. ¿Y por qué se casó con ella? Por sentirse solo, fatigado, aburrido y hastiado de la conducta repetitiva y fácilmente adivinable del soltero que se encuentra a gusto con mujeres y busca su compañía. Ciertamente, la deseó. Esto no lo dudaba. La admiró. Tampoco lo dudaba. Entre todas las mujeres a las cuales conociera, ella, más que cualquier otra, se proponía un objeto sensato, práctico, asequible, y sano en su vida. Era una mujer muy entera. Deseaba amar y ser amada, deseaba ser leal y exigía lealtad, no albergaba dudas acerca de la felicidad que el matrimonio pudiera reportar, los cuidados dedicados al marido, el nacimiento de hijos. Y con todo esto, se mostraba alegre y aguda, compañera tan reconfortante como divertida, amante cariñosa, serena en el manejo y gobierno de toda crisis doméstica.
Sin embargo, de haber sido obligado al casarse con ella, a afirmar que la amaba, no podría haberlo hecho con toda sinceridad. Ni ahora tampoco, quizá. Cuando menos, si había de juzgar el amor según lo había sentido hacia Carlotta durante los primeros años de su vida marital con ella. "



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