Nora Webster (fragmento)Colm Toibin

Nora Webster (fragmento)

"Recordó el silencio en el coche durante la primera media hora del viaje a casa y luego, al cabo de unos días, la gravedad con que Maurice transmitió a Jim las palabras del ministro. Más tarde observó que cuando surgía el tema de la política con otras personas, por ejemplo Catherine y Mark, o la tía Josie, Maurice no repetía lo que le había oído decir al doctor Ryan, ni siquiera aludía a ello. Era información privada que no debía compartirse.
Solo en otra ocasión había visto a Maurice acobardado de aquel modo. En la ciudad tuvo lugar una reunión de un grupo católico laico, presidida por el doctor Sherwood, del Saint Peter’s College, y un teólogo habló de cambios en la Iglesia. A continuación recalcó que el poder de la Iglesia antecedía a todos los demás poderes, incluidos las leyes, la política y los derechos humanos, y tenía precedencia sobre ellos. Para los miembros de la Iglesia, afirmó, esta debía ser lo primero no solo en cuestiones religiosas, sino en todas las cuestiones. Esto no significaba, dijo, que fuera el único poder y que el derecho civil careciera de importancia, pero se trataba del poder fundamental. Al iniciarse el turno de preguntas y comentarios, Nora le dio un ligero codazo a Maurice porque sabía que discrepaba de las palabras del teólogo, igual que ella. Sin embargo, levantarse en público para interpelar a un teólogo era algo que no estaba dispuesto a hacer. Ella no había olvidado la expresión del rostro de Maurice; no solo se sentía perplejo y desarmado, sino también intimidado, como lo había estado en presencia del doctor Ryan en el vestíbulo de la casa de Delgany.
Si bien Jim hablaba con entusiasmo del porvenir de Haughey, Nora sabía que en realidad lo veía con malos ojos, como a la mayoría de los ministros jóvenes. A ella sí le gustaba Haughey, al menos lo que sabía de él; admiraba su ambición y su interés en cambiar las cosas. Le gustó aún más cuando leyó su último discurso de presentación de los presupuestos y vio que mencionaba a las viudas. Una vez más aumentó la pensión, también con efecto retroactivo. Nora pensó que si hubiera sabido que se producirían esas subidas quizá no habría vendido la casa de Cush. En cuanto recibió el último pago retroactivo, decidió ingresarlo en la cuenta bancaria en la que había depositado parte del dinero obtenido con la venta de la casa de Cush, aunque ignoraba qué haría con él. "



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