Reparar a los vivos (fragmento)Maylis de Kerangal

Reparar a los vivos (fragmento)

"Construye su laberinto con regularidad, desde la vuelta a clase de Navidad, porque los alumnos matriculados en el último curso de bachillerato opción Artes Plásticas tenían que presentar un proyecto personal a final de año. Comenzó bosquejando el volumen de plexiglás, un metro cúbico cuyas dos caras no debían colocarse hasta el final –había estudiado largo y tendido las muestras de material antes de elegir–, y ahora construye el interior. Tiene prendidos con chinchetas sobre el escritorio esquemas a distintas escalas, los observa desde la pared, tras lo cual dispone sobre la superficie de trabajo una placa de cartón pluma blanco, prepara los lápices, dos reglas de metal, las gomas limpias, un sacapuntas y una pistola de pegamento caliente, va a lavarse las manos al cuarto de baño y se enfunda los guantes de plástico transparente que le ha facilitado la peluquera de la calle –estaban en el carrito del color bajo los recipientes del tinte, entre los bigudíes, los pinceles multicolores y las esponjitas.
Comienza, corta la placa blanca y recorta con el cúter láminas de formas variadas que numera a continuación siguiendo el patrón que ha marcado al milímetro y que, una vez terminada la maqueta, se supone que dejará aparecer esas resquebrajaduras en forma de rizoma, esa compleja lacería en la que cada camino se cruzará con otro, donde no existirá ni entrada, ni salida, ni centro, sino una infinidad de pistas, de conexiones, de ramificaciones, de puntos de fuga y de perspectivas. Tan absorta está en su labor que acaba percibiendo un leve zumbido, como si el silencio vibrase, y formase un estuche en torno de ella, situada entonces en el centro del mundo –le gusta diseñar, manipular, cortar, pegar, coser, siempre le ha gustado, sus padres recuerdan con frecuencia los pequeños bricolajes que realizaba ya antes de saber leer, esos papelitos que rasgaba y juntaba durante todo el día, esos mosaicos de materiales cosidos con gruesos hilos de lana, esos puzles, esos móviles cada vez más sofisticados que equilibraba con plastilina, evocan entonces a la niña creativa que era, minuciosa, apasionada, una cría extraordinaria. "



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