Otoño alemán (fragmento)Stig Dagerman

Otoño alemán (fragmento)

"El hecho mismo de que sean los alemanes los responsables de la salida de este tren parece afligirlo más que la situación en que se encuentran. Este joven médico es un conservador anti nazi que, en caso de necesidad, también puede ver al nazismo desde el punto de vista de la necesidad nacional. Cuando habla de la ocupación de Noruega, donde sirvió como médico castrense después de conseguir su título, evoca maravillosas excursiones en esquí a la luz de la luna en estaciones de invierno noruegas. Al oírle hablar así da la impresión de que los alemanes ocuparon Noruega para poder practicar deportes de invierno. Y, sin embargo, es difícil dejar de pensar que el doctor W. es, a su manera, una persona respetable.
En cualquier caso hoy es lo suficientemente educado y lo suficientemente honrado para no sólo aceptar la existencia de las autoridades aliadas, sino además colaborar lealmente con ellas, a fin de mejorar las condiciones de vida en Essen. Pero para el —al igual que para otros jóvenes de las clases acomodadas, que no han sido educados en el espíritu del nazismo sino en el de un nacionalismo idealista que implica, por detrás de los buenos modales, una falta de consideración en caso de victoria y una dignidad leal en caso de derrota— la experiencia de la falta de consideración de un grupo de alemanes hacia otros alemanes le provoca un terrible shock moral.
Es posible que Alemania se encuentre en estos momentos en una situación sin precedentes. Al respecto, el antagonismo entre las principales colectividades en el interior de la propia nación es tan agudo que, en cierta medida, priva a las fuerzas reaccionarias que existen en la conciencia colectiva de la base operativa desde la que puedan ejercer algún tipo de propaganda neo nacionalista con posibilidades de eficacia. Los pasajeros de este tren odian a los campesinos bávaros y a los bávaros en general, y la relativamente próspera Baviera ve, por su parte, con un ligero desprecio al resto de la histérica Alemania. La población de las ciudades acusa a los campesinos de desviar los productos alimenticios hacia el mercado negro, y los campesinos afirman, a su vez, que la gente urbana viaja por el campo saqueándolos. Los refugiados del Este hablan con odio de los rusos y de los polacos, pero ellos mismos son vistos como intrusos y acaban viviendo en pie de guerra contra la población occidental. El ambiente cargado del oeste está lleno de sentimientos de odio, que todavía no están lo suficientemente pronunciados para explotar en algo más que aislados casos de violencia.
Muchos de los pasajeros de este tren se han apeado en esta ciudad y han encontrado sus antiguos pisos ocupados por desconocidos. Ahora están sentados en la paja y amargados, pero en el andén dos viejas discuten sobre si Hitler está vivo en realidad, según se rumorea en la Alemania del Oeste. "



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