Historia Evangélica (fragmento) Juvenco

Historia Evangélica (fragmento)

"Luego el salvador Jesús regresa a Galilea. Pero en su marcha hacia delante llegó por casualidad a la ciudad samaritana de Siquem. Había allí una heredad, prestigiosa por el nombre de Jacob, y un pozo de gélidas aguas abierto hasta las profundidades. Se había sentado aquí el Salvador fatigado en medio del calor sofocante y los discípulos, tras haberse dispersado por todas partes por las murallas de la ciudad para comprar comida, habían dejado solo a su maestro. Saliendo de las murallas, llegó una mujer samaritana para sacar agua del fondo profundo del pozo. A ella le dice Cristo: «Mujer, dame de beber agua». [A ella le pide Cristo que le dé de beber]. La mujer le contesta en respuesta: «Me pides sorprendentemente que yo, una mujer samaritana, despreciando los preceptos de mis antepasados samaritanos, te dé de beber a ti, un judío». Entonces le dice el Salvador: «Si conocieses los dones del Señor y quién es el sediento que te pide agua del pozo, tú más bien le pedirías que te diera agua viva». Aquélla dice después de esto: «El pozo se hunde hasta la profundidad del fondo y tú no tienes ningún cántaro ni tienes el amarre de una soga; así pues, ¿de dónde podrás darme el agua viva? ¿Acaso serás tú más grande que la fuerza de nuestro padre? Pues Jacob bebía de este pozo juntamente con su prole y a menudo trajo aquí sus propios rebaños para abrevarlos». A ella le respondió Jesús, el rey del mundo: «Nadie se saciará plenamente con ese agua, pues sentirá de nuevo sed; pero los dones de mi agua eliminarán por los siglos eternos el deseo ardiente de beber. A quien le lleguen los dulces vasos de mi fuente, le fluirá luego más abundante la gracia del agua de la vida. "


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