Las Etiópicas (fragmento) Heliodoro

Las Etiópicas (fragmento)

"No compartía Cariclea por entero estas palabras, pues, si bien afirmaba que Teágenes tenía toda la razón de su parte al acusar a la fortuna, no tenía el mismo parecer en cuanto a entregarse voluntariamente a los enemigos: no era seguro que los matarían cuando los cogieran, pues la divinidad contra la que combatían no sería tan benigna como para acceder a una pronta liberación de sus desgracias; más bien, lo probable es que quisiera conservarlos con vida, para hacerlos esclavos. ¿Y en ese caso, qué muerte no sería menos amarga que quedar expuestos a malvados bárbaros y sometidos a sus ultrajes indecibles e infames?
—Eludamos eso de cualquier modo que sea posible. La experiencia del pasado puede sugerir una esperanza de éxito; muchas veces hemos salido airosos de trances más increíbles.
—Hagamos como quieres — dijo Teágenes, poniéndose en marcha detrás de ella, como si lo arrastraran.
Pero no consiguieron entrar en la cueva sin ser vistos, pues, mientras observaban a los que se aproximaban de frente, no repararon en otro contingente de enemigos que había desembarcado por la parte de detrás de la isla y les había rodeado. Se detuvieron ató­nitos de espanto. Corrió Cariclea a refugiarse en Teá­genes, presta a morir en sus brazos, si hacía falta. "



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