La agonía del Eros (fragmento)Byung-Chul Han

La agonía del Eros (fragmento)

"El capitalismo absolutiza la mera vida. Su fin no es la vida buena. Su compulsión a la acumulación y al crecimiento se dirige precisamente contra la muerte, que se le presenta como pérdida absoluta. Para Aristóteles, la pura adquisición de capital es rechazable porque no se preocupa de la vida buena, sino solamente de la mera supervivencia.
«En consecuencia, algunas personas suponen que es una función de la administración doméstica el incrementar la propiedad y viven continuamente bajo la idea de que es un deber salvaguardar sus haberes monetarios o incrementarlos hasta una cuantía ilimitada. La causa de esta actitud de la mente está en que sus intereses están puestos en la vida, pero no en la vida buena.»
Con ello, el proceso del capital y de la producción se acelera hasta el infinito por el hecho de que se deshace de la teleología de la vida buena. El movimiento se acelera hasta el extremo al despojarse de su dirección. Así, el capitalismo se hace obsceno.
Hegel es receptivo para la alteridad como ningún otro pensador. Esta sensibilidad no puede rechazarse como idiosincrasia. Hegel no debería leerse como lo han hecho, por ejemplo, Derrida, Deleuze o Bataille. Según su manera de interpretar, el «absoluto» apunta a la fuerza y a la totalidad. Pero, en verdad, el absoluto en Hegel significa sobre todo amor: «En el amor, bajo el aspecto del contenido, se dan los momentos que hemos aducido como concepto fundamental del espíritu absoluto: el retorno reconciliado desde su otro a sí mismo». Absoluto significa «no limitado». Es precisamente un espíritu limitado el que se quiere de manera inmediata a sí mismo y se aparta del otro. En cambio, es absoluto el espíritu que reconoce la negatividad del otro. Según Hegel, la «vida del espíritu» no es la mera vida «que teme la muerte y se mantiene intacta frente a la devastación», sino la vida que «la soporta y se conserva en ella». El espíritu agradece su vitalidad precisamente a su capacidad para la muerte. El absoluto no es lo «positivo, que hace la vista gorda frente a lo negativo». Más bien, el espíritu «mira a la cara a lo negativo» y «se demora en ello». Es absoluto porque se atreve a salir a lo extremo, a la negatividad suprema, y la incluye en sí, dicho con mayor precisión, la cierra en sí. Donde reina lo puramente positivo, el exceso de positividad, no hay ningún espíritu. "



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