El tren a Travancore (fragmento)Rodrigo Rey Rosa

El tren a Travancore (fragmento)

"Los teósofos son inofensivos, no te preocupes. Nadie ha intentado, hasta ahora, convertirme. Si las absurdas creencias que propugna la doctrina ocultista no impiden a los adeptos conducirse con decencia y les sirven de consuelo, ¿qué de malo puede tener la teosofía? Hay varios indios en Adyar, pero los teósofos pueden venir de cualquier parte —ahora mismo residen aquí varios extranjeros: dos alemanes, dos eslovenos, cinco italianos, tres norteamericanos, una mexicana y un brasileño. La semana próxima vendrán algunos australianos y neozelandeses y una señora de Singapur. Mi interacción con ellos se limita a mi asistencia esporádica, en calidad de oyente, a unas charlas sobre el misticismo en lo que ellos llaman la «Escuela de la Sabiduría», fundada hace más de un siglo por la formidable madame Blavatsky. El maestro de la sabiduría es un joven australiano regordete y de ojos saltones con bastante oratoria y eventual inspiración. Si se pusiera pechos falsos y un poco de maquillaje, sería la viva imagen de madame Blavatsky. (Medio en broma, el otro día me dijo que yo podría ser la reencarnación de María Cruz.) Se dedica día tras día a predicar, con acopio de citas —desde el Kempis, Meister Eckhart y Ramón Llull hasta Aldous Huxley, pasando por san Juan de la Cruz, santa Teresa, Martin Buber y William Blake— a los conversos de Adyar. "


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