Fuego otoñal (fragmento)Sinclair Lewis

Fuego otoñal (fragmento)

"Después de veinticinco años de grandes actividades industriales, Sam Dodsworth creía aún, de manera imprecisa y vaga, que socialismo significaba distribución de la riqueza, tras de lo cual los millonarios volverían a recobrar su dinero a los diez años.
Aun creía a medias que los bolcheviques eran judíos que usaban barbas espesas, tiraban bombas y no se diferenciaban en nada de los anarquistas. No lo creía del todo porque en su oficina había conocido agentes soviéticos suaves y afeitados que hablaban competentemente de la importación de los Revelations. Pero en cuanto a tomar al socialismo en serio... Eso le incomodaba.
¿Por qué se le había ocurrido ir al extranjero? Esa experiencia había sido desconcertante. Por más que París lo incomodara, prefería, sin embargo, las crépes-Suzette a las tortas fritas; y acodarse en los puentes del Sena a caminar por la Sexta Avenida; y ahora los nuevos guardabarros del Revelation lo dejaban indiferente. ¿Cómo era que su América, antes tan segura y confortable, se le iba escapando de las manos?
Y aquí estaba la hija de un Elon Richards, el más sólido de los banqueros conservadores, dejándose contaminar por esas patrañas del socialismo europeo. En realidad, ¿era la vida tan complicada como todo eso?
Pero todo se volvió más sencillo cuando Sheila los dejó solos. El crepúsculo de junio impregnaba de ternura el ambiente y más allá de la cinta malva del Estrecho de Long Island, Pueblitos invisibles despertaban a la vida con suave parpadeo. Tras de esos días asfixiantes de Nueva York, la frescura de la terraza infundía a los miembros de Sam su antiguo vigor. Los cigarros de Richards eran excelentes, su brandy auténtico, y ahora que Sheila los había dejado para ir a un baile en su propio auto, la conversación volvió a ser razonable. "



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