Esa puta tan distinguida (fragmento)Juan Marsé

Esa puta tan distinguida (fragmento)

"Eso fue lo que declaró entonces y repetía ahora. Palabras que sonaban sinceras, pero que me tenían con la mosca en la oreja. ¿Cómo podía alguien recordar los pormenores de algo tan espantoso, nada menos que un crimen por estrangulamiento, y no recordar por qué lo había hecho? ¿Existía realmente una terapia capaz de enterrar en el olvido la causa que le llevó a cometer el asesinato, la razón o la sinrazón que le indujo a semejante horror, y al mismo tiempo conservar una memoria muy precisa de cómo cometió ese horror?
Por otro lado no podía dejar de pensar en la confusión que propició su pitillera. Fue solo un instante, pero durante ese breve instante Sicart creyó de veras que la pitillera era mía. ¿Cómo se explicaba ese desvarío? ¿Se debía acaso a la demencia senil que empezaría a aquejarle y que me estaría ocultando para no perder la paga, o quizá a aquello que treinta años atrás podrían haberle inoculado en Ciempozuelos, fuera lo que fuese? Por lo demás, tenía yo muy presente que recordar es interpretar, es ver las cosas pasadas de una determinada manera. Así que habría que estar atento.
En cualquier caso, se me ocurrió que Roldán quizá no andaba tan desencaminado con su idea de las pompas de jabón tóxicas que había que reventar, pues a ratos mi interlocutor parecía mentalmente instalado en una burbuja tan irisada, tan reflectante y tan engañosa como errática y versátil. "



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