La estrella de Ratner (fragmento)Don DeLillo

La estrella de Ratner (fragmento)

"Todo semirrecluso tiene a su mujer amarantina. A su flor de la inmortalidad imaginaria. «Pero en este caso —había escrito Softly—, la mujer no sólo era real sino que además se dedicaba a las matemáticas. Se trataba de Sonja Kowalewski, y sólo podemos especular acerca de los niveles de intensidad que se alcanzaban durante aquellas tardes cuando ella llegaba a casa de él para recibir sus lecciones. Ella tenía veinte años y él cincuenta y cinco. Una joven aristocrática y habitual de los círculos sociales, mientras que él estaba acostumbrado a vivir en aldeas remotas. De hecho, con lo acostumbrado que estaba a la soledad, ella debió de resultarle una presencia más luminosa de lo que él podía soportar. Era brillante, atractiva, nacida en Moscú, una pieza de jade oriental (sospechamos) decidida a tomar cuanto quisiera de los dones de su maestro. De manera que especulamos con la densidad de sus encuentros. Con la naturaleza de la luz del sol en la sala de estar de él. Con el tono de sus discusiones sobre series de potencias y números irracionales. Con la ropa misma que ella debía de llevar. Con la cara que debía de poner al escuchar. Con su mirada, aventurándose. ¿Acaso consumir el alma de su preceptor constituía un derecho adquirido de la estudiante? Él era soltero, recordemos, mientras que ella estaba casada (por lo menos según su apellido). Otro nivel digno de ser explorado. Vaciarse el uno al otro de posesiones. Negar los nombres artificiales del otro. En su respeto a la lógica, la demostración, la exactitud y la cautela, él intentó no regodearse en su creencia de que la muerte era la retribución a los riesgos no tomados, y se sirvió una cerveza. Ella, por su parte…, ¿qué? Acaso tenía fantasías con las matemáticas? ¿Acaso se imaginaba que él, en sus ataques de vértigo, iba dando vueltas de una habitación a otra, un científico intentando lidiar con la santidad, o tal vez que era inmune, un transmisor de gérmenes del éxtasis? Ella había titulado un libro de memorias sobre las matemáticas Sobre la rotación de un cuerpo sólido en las inmediaciones de un punto fijo. Así pasaban las tardes, y cuando ella muriera (por sorpresa) él quemaría sus cartas». Relativa, perteneciente o parecida al amaranto. Flor imaginaria que no se marchita nunca. "


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