La novia ladrona (fragmento)Margaret Atwood

La novia ladrona (fragmento)

"Al cabo de unos días el otro chico se marchó y Billy se quedó; y luego, al cabo de unos días más, Charis se dio cuenta de que esperaba que se acostara con él. Billy no la apremió; en aquellos primeros tiempos, era tímido y retraído, estaba desorientado, no tenía seguridad en sí mismo. Suponía que en este lado de la frontera todo iba a ser más o menos igual que en el otro, sólo que menos peligroso, y cuando descubrió que no era una cosa ni la otra se sintió confuso y perturbado. Comprendió que había hecho algo monumental, algo que no tenía vuelta atrás; que se había arrojado de cabeza al exilio, quizá para siempre. Le había complicado la vida a su familia, que apoyaba su decisión acerca del servicio militar pero no la otra historia, los explosivos, y estaba recibiendo muchas presiones. Además, había desertado de su patria, una idea que significa mucho más para él que para Charis, porque en las escuelas de Billy empezaban el día saludando a la bandera con la mano sobre el corazón, en vez de rezar a Dios como en las escuelas de Charis. Para Billy, su país era una especie de dios, algo que Charis cree que es idólatra e incluso bárbaro. El Dios habitual con su barba blanca y su ira, sus sacrificios de corderos y sus ángeles de la muerte también le parece bárbaro, desde luego. Ella lo ha superado. Su Dios es oval.
Billy se preocupaba también por los amigos de allá, de su tierra, chicos con los que había ido a la escuela, que no escaparon como él y que seguramente en aquel mismo instante estaban cruzando el mar rumbo a la guerra o recibiendo disparos en los arrozales o pisando las minas de los guerrilleros en alguna carretera calurosa y embarrada. 'Tenía la sensación de haberlos traicionado. Sabía que la guerra estaba mal y que lo que había hecho estaba bien, pero aun así se sentía como un cobarde. Tenía añoranza. Buena parte del tiempo quería regresar. "



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