Sigfrido (fragmento)Harry Mulisch

Sigfrido (fragmento)

"Herter procuraba no mostrar indicios de arrobo mientras escuchaba. Desde niño no había vuelto a sentir semejante fascinación por una historia. En realidad no se trataba de una historia, si por ello se entendía la narración de unos sucesos imaginarios; no, lo que le estaban contando los Falk había sucedido «de verdad», como suelen decir los críos. Resultaba inimaginable que esas dos personas tan mayores, allí en Eben Haëzer, se hubieran inventado semejante historia.
La señorita Braun recibió la orden de no abandonar las dependencias del Führer hasta dar a luz, en noviembre. No le estaba permitido acercarse a las ventanas, su habitación debía estar a oscuras por la noche y sólo tenían acceso a ella los que estaban en el secreto. A partir de ese momento, Julia tuvo que hacer el papel de mujer embarazada. Cada mañana se ponía delante del espejo junto a la señorita Braun e introducía debajo de su ropa toda clase de trapos, toallas y, más adelante, cojines, para imitar fielmente el desarrollo del vástago del Führer. Las dos mujeres se divertían de lo lindo con esta comedia, y la señorita Braun le preguntaba siempre a Julia por la reacción de la gente ante su estado de buena esperanza. El mismísimo Hitler, siempre y cuando estuviera en presencia de otros, también solía interesarse por el estado de salud de Julia. "



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