La fea burguesía (fragmento)Miguel Espinosa

La fea burguesía (fragmento)

"En nuestros años juveniles le valoraba por el individuo más inepto, insensato y majadero que pergeñó la Naturaleza. Cierta vez llegué a definirlo como menos cinco hombres, lo cual venía a expresar, matemáticamente, que de la suma de Rosenditos Falces no cabía obtenerse una persona común, porque cuantos más Falces se conjuntasen, más necedad, disparate y locuciería se originaría. Pues bien: cuando arribo a esta ciudad, visito a Falces, acompañado de su mujer, Pili Zabala, y transcurro con ellos horas interminables. Rosendito posee automóvil, botillería, multitud de objetos e hijos rubios; Pili acopia vestidos de gala, joyas, cosméticos, vajillas inacabables y disposición a cenar siempre fuera del hogar. Nos reunimos beatíficamente; Rosendito ni siquiera alcanza a concatenar palabras para formar proposiciones; el vocabulario de Pili se limita a los signos que relevan productos de la industria; mas, como acaparan una renta casi igual a la mía, carecen de autocrítica; espetan lo que quieren, según les surge. Comemos, reímos; comparamos nuestros relojes, competimos sobre saberes vinícolas, exhibimos los zapatos, palpamos nuestros trajes, mencionamos nuestros jabones, elogiamos nuestros cortes de pelo, enseñamos los calcetines; hablamos de hoteles, de saunas, de sastres, de restoranes, de burritos alados, de gemelos para camisas; charlamos de manjares, de perfumes, de cadenas doradas, de afrodisíacos, de orquídeas, de ropa interior, de licores combinados, de truchas, de anguilas, de arroces, de arenques ahumados, de barbacoas.
Rosendito cuenta intimidades procaces, mientras palmea las rodillas de su esposa; Pili responde con otras obscenidades, al tiempo que sus párpados muestran un manchón: la pintura que se derrite. "



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