La luciérnaga (fragmento)Mariano Azuela

La luciérnaga (fragmento)

"De las manos de doña María, pues, los diez y ocho años de María Cristina salieron florecientes, reconocidos y ovacionados. Una nueva luz en el 158 de la avenida Jesús Carranza.
Un legítimo triunfo. María Cristina pudo conseguir a otro día, con el doctor Estrada, un plumero para sacudir la sala; con las Repollo, una escalera para colgar la lámpara; con las Conejo, un martillo para apretar la mesa de comedor y el marco del Divino Rostro. Sobre todo, destorcer los cables de músculos y tendones de todos los olímpicos de pantalón parchado, y de las Junos, Minervas y Afroditas de chancla o bota desabrochada y cabellos en estropajo.
Cuando Dionisio «se la corta», él y su familia tienen una nueva y real existencia en el 158.
Trémulo, indeciso, a golpes de agua fría, pone rienda, freno y bozal a sus nervios, que se rebelan.
Es el momento oportuno. Conchita no se atreve; pero María Cristina, sin empacho, le da a tragar la píldora. "



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