Libro de chistesPoggio Bracciolini

Libro de chistes

"Pedro, un paisano mío, me contó una vez una historia ridícula y digna de la astucia femenina. Él tenía «trato» con una mujer casada con un labriego no muy avispado, que casi siempre pasaba la noche fuera, en el campo, para evitar a sus acreedores. En una ocasión en que mi amigo estaba en casa de la mujer, al amanecer volvió el marido de improviso. Entonces, ella, después de colocar al adúltero debajo de la cama, se fue hacia su esposo y le reprendió severamente por haber vuelto, acusándolo de querer pasar el resto de su vida en la cárcel. «Ahora mismo -le dijo- te han estado buscando por toda la casa los guardias del magistrado para cogerte y llevarte a prisión. Cuando les he dicho que sueles dormir fuera, se han ido y han amenazado con volver dentro de un rato». Aterrado, el hombre buscaba el modo de escapar, pero la puerta de la ciudad ya estaba cerrada. Entonces, le preguntó ella: «¿Qué vas a hacer, infeliz? Si te cogen, estás perdido». Cuando él, temblando, le pidió consejo, ella, que ya había tramado un engaño, le dijo: «Sube al palomar y pasa en él la noche, que yo cerraré la puerta desde fuera y quitaré la escalera, para que nadie pueda sospechar que estás ahí». Él siguió el consejo de su esposa y ella, después de echar el cerrojo para que el marido no tuviera posibilidad de salir y después de quitar la escalera, sacó de su escondite al amante y ambos simularon que los alguaciles del juez habían venido de nuevo con muchos y violentos soldados y que la mujer estaba muy asustada y defendía a su marido, mientras éste estaba escondido muerto de miedo. Cuando por fin se acalló el alboroto, se metieron los dos en la cama y se dedicaron esa noche a faenas de Venus, mientras el cónyuge estaba escondido entre las palomas y su excremento. "


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