Comedia Euprósina (fragmento)Jorge Ferreira de Vasconcelos

Comedia Euprósina (fragmento)

"Cariófilo. Beso las manos de esta persona mil cientos de veces.
Victoria. Di que sí, ¡líbrenos Dios! a ti va suegra.
Andresa. Más a ti nuera.
Cariófilo. Huelgo mucho con este parentesco; con tal que sea yo el esposo.
Victoria. Lejos va su agüero: con sol pase él por nuestra puerta.
Cariófilo. ¿Por qué sois tan libre, Señora? ¿Quién os dice que por ser tan hermosa estáis obligada a poner los pies sobre todo?
Victoria. Pues bien. ¿Son desgracias?
Cariófilo. Por estas que me nacen, que os he de hurtar, porque estáis mal empleada en esta tierra: y yo sé otra en que podéis triunfar.
Victoria. ¿Queréis vos? Dadlo por hecho. ¿Pensáis que aquello es poco? Comed naranja, y cortaréis la cólera.
Cariófilo. ¿Os burláis de mí, Señora? ¡Sea en buena hora, no es pequeña ventura esa! Pues sabed que no hay cosa que así me rinda como esos requiebros con desdenes; porque soy tan sujeto a una gracia robadora, y a un rostro triguero, que por toda la vida no volveré el pie atrás. Andresa, hija, vos me habéis de valer con esta moza, si queréis que seamos amigos, o al menos, porque no veáis mal pesar de mí, pues veis cómo me trae atropellado; y con cuanto mal me hace, no le puedo querer mal, ni me lo parece.
Victoria. Échase muy bien de ver. No se habla de otra cosa en la plaza.
Cariófilo. ¿Me oís vos, amiga mía?
Victoria. ¡Ay Jesús! ¿Pues no?
Andresa. Si ella quiere, no ha de quedar por mí.
Cariófilo. A propósito: No me paguéis con excusas, que no me está bien; y yo no quiero que haga ella por mí sino lo que le mereciere.
Victoria. Sí, paja, y cebada lo que basta, asentadle la paga.
Cariófilo. ¡Ah de una traidora! ¿Por qué tenéis esos ojos tan traviesos?
Victoria. Mal hora, y negra: ¿Visteis en lo que ha dado? ¿Pues qué le haremos?
Cariófilo. Si vos me dieres poder sobre ellos, yo me atreviera a hacerlos muy mansos.
Victoria. San Manso, que los amanse. Tengo miedo de que los haréis muy mala compañía; y yo quiérolos como la vista, con que veo.
Cariófilo. Tenéis mucha razón, y a vos os parece eso por la mala que me hacéis; pero yo no soy vengativo con mujeres hermosas: y por un lunar en la cara, como ese que tenéis, no hay cosa que yo no deje; y si vos quisieres tomar experiencia de mí.
Victoria. Por lo que a mí toca en eso estoy. ¿Qué me aconsejas tú, suegra?
Andresa. Eres una boba, yo hiciéralo: niega el sí, para ver lo que hace Señora.
Victoria. Bueno sería para él eso.
Cariófilo. Señora mía, fuera de toda burla, porque soy de pocas palabras, y cierto en las obras: por estas barbas, que me parecéis muy bien, y que os lo deseo; y más os digo otra cosa, que para más cautivarme, no he visto en esta tierra otra que tenga talle de mujer cortesana, sino a vos.
Victoria. Suegra, holgaos con mi bien.
Andresa. ¿Quién se averiguará contigo? No tienes más que desear; y aun mal contenta.
Cariófilo. Por ese rostro, que os hablo verdad, y que tenéis un donaire cortesano, que me mata.
Victoria. Aun nosotras por acá no hemos visto estos muertos.
Cariófilo. ¡Pesar de los moros! ¿Aun más muerto que yo?
Victoria. Señor, os mentirán los ojos, que no sería yo.
Cariófilo. No pueden ellos mentir en cosa tan clara. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com