La muerte se va a Granada (fragmento)Fernando del Paso

La muerte se va a Granada (fragmento)

"Federico agradece con una inclinación de cabeza. Basilia corresponde de igual manera y sale.
Federico: Llevo aquí ya varios días y sabed que se me trata como rey en cuerpo y alma.
Luis Rosales: La casa de los Rosales es hoy, y siempre, tu casa.
Federico: Lo cual tiene sus ventajas, pues tiene más poesía que vivir con los García. Porque bien mirado, dime: ¿qué quiere decir 'García'? En cambio, tú bien lo sabes, si uno vive en “los rosales", uno tiene por vecinas de las flores, las mas finas, aristócratas y hermosas, a las que llamamos rosas. Y en el nombre de tu madre, Doña Esperanza Rosales, dama gentil, valerosa y de bondad diamantina, cifro toda mi esperanza ¿y por qué no? la de España.
Esperancita: Pensaba yo, Federico, que tenías dos esperanzas...
Federico: ¡Claro que sí, Esperancita, mi divina carcelera! Y no me olvido de Luisa, que es entre todas las tías, la enésima maravilla… Se entristece durante los siguientes párrafos en pos que Federico denuncia hechos, Luis Rosales hará ademanes y gestos que indiquen una aceptación tácita, como dándole la razón, cuando menos a medias. Pero te lo digo, Luis… ”soy feliz”, es un decir. Tengo la cara de luna, de una luna iluminada, pero al igual que ella, tengo oculta, otra cara oscura… Lo sabes, querido Luis: España entera está en llamas. Se lucha en todo el país. Aquí mismo, en mi Granada, las fuerzas nacionalistas han hecho correr en ríos de ardiente y rojo barniz la sangre republicana que baja del Albaicín por la carrera del Darro y la cuesta del Chamiz...
Luis Rosales: Te recuerdo que los rojos casi bombardean la Alhambra...
Federico: ¿Los rojos? ¡Si han fusilado los que hoy se llaman franquistas a médicos, concejales, profesores, abogados y muchachos de quince años! Y no falta un general, que es un loco desatado, llamado Queipo de llano.
Doña Esperanza: Y que habla todos los días…
Tía Luisa: …desde Radio de Sevilla...
Federico: ¡Invitando a los franquistas a matar republicanos como si fueran curianas, alimañas, sabandijas!
Luis Rosales: Se ve que no sabes nada del ya célebre energúmeno que llaman la Pasionaria…
Federico: Oradora extraordinaria... Y a propósito de radio: he escuchado el otro día la carta de Montesinos, la carta que mi cuñado escribió desde su celda... que dice que han fusilado por cada bomba que cae, a cinco hombres de los nuestros, es decir, republicanos: los del Frente Popular… ¿Te das cuenta, amigo Luis? Han aprehendido a Manuel, ¡al esposo de mi hermana! ¡al alcalde de Granada! Si eso le hicieron a él, ¿Qué no harán, di tú, de mí?
Luis Rosales: Federico, amigo mío, no seas tonto, te prometo, así me llamo Rosales, que mi digno y fino amigo Fernández de Montesinos saldrá libre, salvo y pronto. "



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