Una tumba para Boris Davidovich (fragmento)Danilo Kis

Una tumba para Boris Davidovich (fragmento)

"El período más desconocido de la vida del doctor Taube puede ser considerado, por muy extraño que parezca, el que transcurrió desde su llegada a Moscú hasta su arresto un año más tarde. Algunos documentos indican que pasó una temporada trabajando en la Internacional Sindical para, más tarde, por mediación del propio Béla Kun (él mismo ya caído en desgracia también) ser empleado como periodista, luego como traductor y, al final, como editor en el departamento húngaro del Komintern. También se sabe que en agosto de 1936 estuvo en el Cáucaso, acompañando a su mujer que había caído enferma. Ungváry dice que se trataba de tuberculosis, mientras K.S. afirma que estaba recibiendo un tratamiento «para los nervios». Si aceptamos este dato (y muchas circunstancias nos indican que es fidedigno), intuiremos el velado y para nosotros desconocido sufrimiento espiritual que los Taube soportaban en aquella etapa. Es difícil decir si se trataba de la decepción o del presentimiento de la catástrofe venidera. «Estoy convencido», dice K. S., «de que para Beitz todo aquello que le ocurría a él personalmente no podía tener repercusiones muy amplias: él, al igual que todos nosotros, consideraba que sólo se trataba de un pequeño malentendido que sólo le atañía personalmente, un malentendido que no tenía nada que ver con los principales e importantes aconteceres de la historia y que, por lo tanto, era completamente despreciable».
Un incidente, a primera vista insignificante, que también se menciona en relación con Taube, llama sin embargo nuestra atención: hacia finales de septiembre, un joven jadeante, con la visera de la gorra bajada hasta los ojos, saltó de detrás de una esquina en algún lugar del bulevar Tver y chocó con Taube (que volvía de la imprenta) tan torpemente que a éste se le cayeron las gafas a la acera; el joven se disculpó, confuso, y en medio de las prisas y el desconcierto, pisó los cristales rompiéndolos en mil pedazos y enseguida desapareció. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com