Los Baroja (fragmento)Julio Caro Baroja

Los Baroja (fragmento)

"Frente a la masa de izquierda que sobrevaloraba su fuerza, que se creía casi dueña del país, con una falta absoluta de intuición, la derecha empezó a rehacerse pronto de sus proverbiales espantadas, sustos y congojas. La verdad es que no hay elemento más contradictorio y equívoco que la llamada derecha española. Apenas proclamada la República ya comenzó a dar muestras de inquietud: unas razonadas, otras no. El laicismo republicano fue una de las causas mayores de ella. Otra, los asuntos del campo: sobre todo en el Sur. El clero español dio unos cuantos diputados avanzados, otros reaccionarios. Pero en conjunto, al menos en el Norte, la campaña más sorda y necia contra la República se hizo en las sacristías, utilizando la amenaza, la idea de la persecución, etc. Se entabló así, en muchos pueblos, una especie de discusión violenta entre dos comadres testarudas. La retirada de los crucifijos de las escuelas, las leyes acerca de licencias para procesiones y otras sancionadas por las Constituyentes, los incendios de iglesias y conventos, dieron lugar a interpretaciones torcidas o equívocas, que irritaban a hombres y mujeres, según los cuales, los castigos de Dios eran inminentes. Todo quedaba englobado bajo la misma interdicción clerical: desde «bailar el agarrado» o ir en el «correcalles» a leer La Voz de Guipúzcoa. Cuando cerca de cuarenta años después ve uno a todos los descendientes de esta derecha tremebunda, en paños menores por playas, ríos y arroyos, se da cuenta de lo que significaba el asociar los actos políticos con acciones privadas. Entonces había que dar la sensación de que el fin del mundo estaba próximo. Hoy, la de que vivimos en el mejor de los mundos posibles enseñando las nalgas. "


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