Tumbas etruscas (fragmento)D. H. Lawrence

Tumbas etruscas (fragmento)

"Cuando el escepticismo invadió el mundo civilizado, como pasó después de Sócrates, la religión etrusca empezó a declinar, los griegos y el racionalismo griego lo inundaron todo, y los relatos griegos sustituyeron, más o menos, el viejo pensamiento simbólico etrusco. Después, una vez más, los artistas etruscos, incultos, utilizaron las historias griegas igual que habían utilizado los símbolos etruscos, con bastante libertad, reelaborándolas a su gusto.
Pero el pueblo etrusco nunca olvidó una cuestión radical, porque estaba en su sangre y en la de sus señores: el misterio del viaje más allá de la vida hacia la muerte; el viaje de la muerte y la permanencia en la vida de ultratumba. El prodigio de su alma siguió girando en torno al misterio de ese viaje y esa permanencia.
Lo vemos en las tumbas: un asombro agónico y un sentimiento vívido que vibra más allá de la muerte. El hombre se mueve desnudo y brillante por el universo. Después llega la muerte: se sumerge en el mar, parte al inframundo.
El mar es esa vasta criatura primordial que también tiene alma, cuyo interior es la matriz de todas las cosas, de donde emergieron todas las cosas y a donde vuelven todas las cosas para ser devoradas. Como contrapunto, está la tierra del fuego interior, de la vida de ultratumba y de antes de la vida. Más allá de las aguas y del fuego definitivo sólo está esa unicidad de la que el pueblo nada sabía: era un secreto que los lucumones guardaban para sí, igual que guardaban su símbolo en sus manos.
Pero el pueblo sí que conocía el mar. El delfín entra y sale de él repentinamente, como una criatura que surge repentinamente de la nada. No hay nada: y, de pronto, ¡helo ahí! El delfín que sólo renuncia a los arco iris marinos cuando muere. Sale de un salto: luego vuelve a sumergirse de cabeza en el mar. No puede estar más vivo, es como el falo que lleva la orgullosa chispa de la procreación hasta la húmeda oscuridad de la matriz. El buceador hace lo mismo, lleva como un falo su pequeña chispa hasta las profundidades de la muerte. Y el mar cederá sus muertos, igual que delfines que saltan y llevan el arco iris en su interior. "



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