La salamandra (fragmento)Morris West

La salamandra (fragmento)

"Era el lugar en donde se veían los landós más elegantes y algunos de los mejores caballos de Roma. Los cardenales llegaban en sus carruajes y caminaban solemnemente entre los pinos, mientras sus sirvientes, todos de librea, murmuraban juntos. Los nobles de Roma llegaban allí y se saludaban y flirteaban según la costumbre de la época. No todo el mundo saludaba a Mamma. La mayoría de las damas mantenían sus cabezas muy erguidas y miraban a través de ella como si fuera de cristal. Recuerdo que acostumbraba a hacer un gesto despectivo y a maldecirlas en romanaccio: «¡Viejos pedos! La única cosa que les entra alguna vez bajo las faldas es un caballo.» »Bueno, aquella mañana un caballero llegó con su montura y empezó a hablar con Mamma. Era alto y robusto, con una gran nariz parecida a un pico de águila, probablemente como la mía, y una mata de cabello gris. Cabalgaba sobre un animal negro de belfos nerviosos y parecía una gigantesca estatua que hubiera adquirido vida. Mamma era como una muñeca a su lado, pero permaneció erguida y sonriente y le tendió la mano como si fuera el más humilde de los hombres. Hablaron durante largo rato. Luego, repentinamente, él me arrancó de mi poney, poniéndome sobre su propia silla y me llevó a un loco galope por entre los bosques. Hizo correr a su caballo hasta que estuvo cubierto de sudor y entonces desmontó en un pequeño bosquecillo, ¡que hace mucho que desapareció!, donde había una estatua de Pan y un arroyuelo de agua límpida. "


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