El silencio de Galileo (fragmento)Luis López Nieves

El silencio de Galileo (fragmento)

"Gerolt Visser dice, en su informe al Parlamento, que cuando colocó su ojo frente al lente sintió, durante los primeros dos o tres segundos, que sus pies perdían contacto con la cubierta del barco, que se elevaba de pronto en el aire y se volvía loco. Luego, durante los próximos tres segundos, tuvo la certeza de que había muerto de golpe, de que alguna trampa dentro del tubo lo había matado, y que en cuestión de un instante había subido al cielo. Pero solo fueron las impresiones de los primeros cinco segundos. Asustado, retiró el ojo del tubo y se colocó la mano sobre el corazón, que le latía como nunca antes lo había sentido. Miró a Hans sin decir una palabra.
-Tranquilo -dijo Hans Lippershey en voz baja-. No te pasará nada. No es brujería.
-¡Vi a los guardias en las torres! -exclamó Visser-. Como si estuvieran aquí al lado, en medio del mar. No entiendo.
-Es un "perspicillum". Lo inventó un profesor pisano que se llama Galileo Galilei. Hace unos dos años se lo vendió en secreto al gobierno de Venecia. El primero triplicaba el poder de la visión humana. Se llamaba el 3X. En los últimos dos años cada vez le ha traído al Dux tubos con mayor potencia. Este es el modelo más potente, el 8X, por eso puedes ver las torres y los guardias.
Visser volvió a mirar por el tubo.
-Los veo moverse. Hablan entre sí. También veo la Plaza de San Marcos, la catedral, todo.
-Es el arma secreta de Venecia. Cuando llegan barcos al puerto, ya saben quién viene y cómo recibirlo. En alta mar, los almirantes venecianos les tienden trampas a las flotas enemigas. Mucho antes de llegar, ya saben cuántos son y qué armamentos llevan. Si son pocos, colocan los barcos venecianos en formación de ataque y esperan como buitres. Si los enemigos son muchos, los venecianos dan la vuelta y huyen. Por eso el mundo los cree invencibles. "



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