Juanita Sousa (fragmento)Manuel Sánchez Mármol

Juanita Sousa (fragmento)

"La Junta fue convocada para dentro de tercero día, y abierta la sesión, comenzó por tratar de los honores que debían tributarse a la memoria del ilustre director difunto, en lo que, justo es decirlo, la Junta se puso a la altura que reclamaban los merecimientos del doctor Nolasco.
Como la lógica lo requiere, el presidente hizo recaer en seguida la deliberación sobre la necesidad de proveer el puesto vacante, y con ese motivo, hiperbolizando sobre los talentos médicos de Pablo de Villalar, lo lanzó como candidato suyo; y creyendo que era la mejor táctica para ganar la partida de un solo lance, porque aplazándola temía que sobrevinieran dificultades, mandó que la secretaría leyera la solicitud de Villalar, pieza que pecaba de lacónica, limitándose a pedir se le otorgara la vacante dirección del hospital, porque era médico y porque se creía apto para desempeñarla.
El gobernador, imaginando que le bastaba comprometer en favor de Villalar a los miembros más respetables de la Junta de Caridad, no curó de ver a cada uno de ellos. De los nueve que la constituían había conferenciado solo con cuatro, y los restantes se mostraban poco dispuestos a sufragar en pro del joven médico, y el éxito habría fracasado, si el presidente, al advertir la ineficacia de su casi elocuente peroración, no hubiera deslizado la frase de que el Jefe del Estado manifestaba vivo interés en que Villalar no quedara desairado. Pero esa frase no fue el «ábrete sésamo». Mortificados los del segundo grupo de que se les tuviera en menos, cuatro de ellos formularon resueltamente su oposición: mas el quinto, que era de temperamento acomodaticio, de esos que flotando entre dos aguas nunca se definen, fincando todo su afán en no marcar sus opiniones, dando siempre la razón a todos, quedando con todos bien y poseyendo admirables recursos para encontrar medios entre el sí y el no, mantuvo indecisa la victoria entre uno y otro bando. "



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