En ausencia de guerra (fragmento)Edgardo Cozarinsky

En ausencia de guerra (fragmento)

"Nuestro jefe no fue capturado. Escapó, se perdió en la selva, nunca se supo. Lo imagino viejo, casi inválido, pero siempre acariciando las armas que había empuñado, convencido de estar del lado bueno de la historia. O tal vez olvidado de que hubo un lado de la historia que alguna vez le había parecido bueno.
Nunca volví a Buenos Aires. Me quedé en esta frontera, trabajando en lo que saliera al paso, mal pagado, siempre amigo del mandamás de turno. No estoy escondido. No le importo a nadie, no me cuesta pasar inadvertido. Aquí me dejan vivir, mejor dicho, sobrevivir. De lejos me entero de una actualidad política que apenas salpica a esta frontera perdida, cambia un comisario por otro, los dos son amigos y siguen tomando mate juntos. En el resto del país, las fuerzas armadas y los parapoliciales se encargaron de liquidar a los que pudiesen haber quedado de la vieja militancia. Y a los nuevos que llegaron, muchos, con fe en una idea, cientos de combatientes en lugar de nuestro grupo minúsculo, ridículo.
Un amigo de los viejos tiempos me invita cada tanto a visitarlo en Paraguay, por él me entero de lo que no llega a este hueco perdido cuyo nombre nunca habrás oído: la tortura, los negociados de los salvadores de la patria, el soborno para ganar el mundial de fútbol, los cuerpos drogados echados al río en mitad de la noche. No puedo, tal vez no quiero, ver círculos en el infierno, para mí es uno solo. "



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