Víctor o los niños al poder (fragmento)Roger Vitrac

Víctor o los niños al poder (fragmento)

"Se trata de un vaso de cristal de Baccarat. Eso es al menos lo que mi madre repite cuando llega alguna visita. Un vaso único, que pertenece a un servicio único de una colección única, etc, etc… En una palabra: vale un dineral. Debería haber comenzado por aquí… Escúchame bien: tengo nueve años, y hasta hoy me he portado ejemplarmente. No he hecho nada de lo que se me ha prohibido. Mis padres no paran de proclamarlo a los cuatro vientos: “Es un niño modélico que nos da toda clase de satisfacciones, que merece todas las recompensas, y por el que de buen grado haríamos todos los sacrificios”. Pero eso no es todo. Mi madre añade que daría toda su sangre por mí. Hasta hoy he sido efectivamente un niño irreprochable: ni he hecho una catarata con la mano para mear… como mis amigos me han recomendado…
[...]
¿Que qué tengo? Tengo nueve años. Tengo un padre, una madre, una criada… Tengo un barco de guerra de juguete, con grandes velitas blancas, que cuando dispara dos cañonazos, siempre dos, regresa victoriosamente al puerto de partida. Tengo para mi uso particular un cepillo de dientes con el mango rojo. El de mi padre tiene el mango azul y el de mi madre blanco. Tengo un casco de bombero con todos los accesorios: la medalla de salvamento, el cinturón plateado y el hacha reglamentaria… Tengo hambre… Tengo la nariz intermedia: ni grande ni pequeña. Tengo unos ojos desvalidos, sin techo. Tengo las manos en los bolsillos, y no tengo ni oficio ni beneficio porque todavía soy muy pequeño…. ¡Ah! Tengo una libreta de ahorros en la que mi tía Manina ingresó cinco pesetas el día en que me bautizaron… Entre el precio de la libreta y la póliza oficial la cosa les salió por unas siete pesetas… Tuve el sarampión a los cuatro años, la escarlatina a los seis, y una operación de amígdalas a los ocho, y de todos estos contratiempos salí sano y salvo como una manzana. No he tenido ninguna otra enfermedad en toda mi vida. Tengo la vista muy fina y la mente muy despejada. Y gracias a todas estas buenas cualidades he visto cómo perpetrabas un acto reprobable y sin ningún motivo aparente. Mi familia te juzgará por ello. "



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