Pavana para una infanta difunta (fragmento)Libuse Monikova

Pavana para una infanta difunta (fragmento)

"He de confesar que fue Kafka quien me animó a escribir en un idioma que no era el mío propio y en el que nunca me sentiría del todo segura. Me encuentro en una tesitura de lo más ingrata para transmitir a los lectores primarios algo probablemente desconocido y que no suscita un excesivo interés. A pesar de nuestra vecindad con Alemania, me temo que los alemanes apenas saben nada acerca de la historia, política y cultura checa. Espero ser lo suficientemente afortunada como para que mis historias despierten el interés de mis lectores alemanes, aunque no sé si seré capaz.
Soy plenamente consciente de que no abandoné mi país a causa de la represión política en general, sino por causa de la discriminación que sufren las mujeres. La miseria política y económica que se cierne sobre ellas es peor que cualquier terror político. Según el Islam, el patriarcado socialista es la forma más cruel de machismo.
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El mismo paraje, aunque manteniendo el anonimato, sirve de trasfondo a otras propuestas de Kafka: el río, el puente, la colina situada más allá de la otra orilla. Aunque no se mencionen en este caso los nombres de las calles, podríamos seguir el recorrido de Josef K. hasta la cantera, flanqueado por dos pulcros señores que una vez llegados allí le retorcerán un cuchillo en el corazón, igual que sucedía en el primer relato de Kafka.
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Por ese mismo puente llevaron entre dos funcionarios a otro Josef, imaginado por otro habitante de Praga que fue coetáneo de Kafka. El encuentro entre Josef K. y Josef Svejk sobre el Puente de Carlos tiene lugar en otra realidad, más allá de la constelación literaria proyectada –su primer acto podría tener lugar en una taberna llena de humo, donde Kafka escucha divertido los grotescos discursos políticos de Hasek- allí donde por común acuerdo entre los poetas se admite que los protagonistas adopten el papel de extras y los verdugos acompañantes se conviertan en primeras figuras; de este modo, Svejk y Josef K. se verían libres del programa que en un principio les habría sido destinado. "



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