Cartas (fragmento)Quinto Aurelio Símaco

Cartas (fragmento)

"Prefiero tu persona a los hechizos de tus palabras; en contra de ello, tú redimes con cartas tu prolongada ausencia. ¿Qué hubiera ocurrido si la abundancia de mieses hubiera estado a la altura de lo esperado o nos hubiera sonreído la riqueza de la vendimia? Tú que no miras para la patria cuando el hambre domina en los campos, pasarías en tu reposo rural la mudanza de todas las estaciones.
¿Gozas sólo acaso con la caza de aves de las que me has donado una parte? Pero si estuvieras instalado en Roma también disfrutarías en abundancia de estas tentaciones del paladar, pues tendrías a tu disposición al mismo tiempo los productos comprados en el mercado de las exquisiteces y los traídos de tu propiedad de los arrabales de la Urbe. ¿Qué voy a decir que también simules que una enfermedad agita a tu esposa? Si proclamas la verdad, la soledad no conviene a su salud. Ciertamente en Roma hay más medios de curación, es mayor el número de médicos. Mira entonces que no vayas a incurrir en otra clase de suspicacia si debilitas a tu esposa, que está asediada por la enfermedad, con un retiro vano y una relegación peligrosa.
El verano me agrada por delante de las demás estaciones del año, no porque el curso más largo del sol prolongue las horas diurnas ni porque nuestro patrimonio y nuestras cuentas se enriquezcan por la nueva cosecha, sino porque con la tranquilidad de la navegación los transportes frecuentes me traen tus deseadas cartas. Así es, ¿Qué don puede otorgarse que sea más agradable por su gusto para el espíritu o más acomodado a los deberes de la amistad que experimentar tu afecto hacia mí por medio del ejercicio de conversaciones frecuentes? Por consiguiente, mientras el momento del año invita a ello, mientras el mar está practicable, debe acumularse como para el invierno el pasto y alimento del afecto mutuo. Al escribirte esto contaba con salud según mi deseo, sin duda por la ayuda de tus votos. Y lo cierto es que no creo que nuestras aspiraciones salgan felizmente por ninguna otra causa salvo por el juicio y el afecto de Cartago. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com