La flor azul (fragmento)Junichiro Tanizaki

La flor azul (fragmento)

"A Okada, desanimado, cada vez le da más pereza caminar. A cada paso que da sobre ese suelo pavimentado de la avenida Ginza, que cuando estaba sano pateaba con tanto deleite, lo recorre un dolor insoportable de los pies a la cabeza. Los zapatos rojos que antes le encajaban como una horma, ahora le aprietan impidiéndole caminar con comodidad. En principio, la indumentaria occidental está confeccionada para hombres sanos y vigorosos, y por eso no sienta bien a hombres escuálidos como él. En el caso de Okada, parece caminar mortificado por las hebillas, botones y gomas que entorpecen el movimiento de la cintura, los hombros, las axilas y el cuello. Lleva los calcetines subidos hasta las rodillas y sujetos con unas ligas, viste una camisa y unos pantalones con filigrana muy ceñidos a la altura de la pelvis, y sujetos con tirantes. El cuello duro de la camisa se ajusta firmemente entre la parte inferior del mentón y el torso, bien cerrado por una corbata fijada a la camisa con un alfiler. Si un gordo llevara la ropa tan apretada, estaría a punto de estallar favoreciendo una curiosa sensación festiva; pero para un flaco como él, vestirse así es más bien una desgracia. A Okada lo invade la desidia y casi se ahoga de pensar que va vestido con esa indumentaria desmesurada. Aunque es cierto que ahora puede caminar con un traje occidental, lo domina la sensación de que la ropa tira de su cuerpo, tan recto como una tabla, y de que alguien le ha puesto unos grilletes y unas esposas mientras le ordena desde atrás: «¡Venga! ¡Ya queda poco! ¡Ánimo! ¡No te derrumbes!». Cualquier persona en su situación tendría ganas de llorar.
De repente Okada, que ya no resiste más, piensa en lo que pasaría si se pusiera a llorar como un loco: hasta ese momento, un caballero recorría la avenida Ginza ataviado con un traje elegante para dar un paseo con una muchacha en flor aprovechando el buen tiempo. Pero de pronto el caballero, que parece el tío de la chica, comienza a sollozar con la cara compungida como un niño. "



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