Mujeres enamoradas (fragmento)D. H. Lawrence

Mujeres enamoradas (fragmento)

"Gerald se echó a reír. La frase de Gudrun le causó la impresión de rebotar como un eco en su conciencia. La forma de expresión empleada por Gudrun le había parecido picante. Tanto si a Gerald le gustaba como si no le gustaba, Gudrun representaba para él el mundo real. Sintió deseos de ponerse a la altura de los criterios de Gudrun, deseos de satisfacer sus esperanzas. Le constaba que el criterio de Gudrun era el único que realmente tenía importancia para él. Sabía instintivamente que todos los demás eran seres ajenos, fuera cual fuese su significado social. Y Gerald sabía que no podía evitarlo, sabía que estaba obligado a esforzarse para ponerse a la altura de los criterios de Gudrun, para encarnar la idea que Gudrun tenía de un hombre, de un ser humano.
Después del almuerzo, todos se retiraron menos Hermione, Gerald y Birkin, que se quedaron para terminar la conversación que habían sostenido. Se había producido una discusión en términos generales muy intelectual y artificial, acerca de una nueva sociedad, de un mundo nuevo para el hombre. En el supuesto de que el viejo estado social presente quedara desmembrado y destruido, ¿qué saldría del caos?
Sir Joshua había dicho que la gran idea social era la idea de la igualdad social del hombre. No —dijo Gerald—, la idea básica consistía en que cada hombre debía realizar la tarea para la que era idóneo. Primero debía hacer esto, y luego que hiciera lo que le diese la gana. El principio unificador era el trabajo diario. Sólo el trabajo, sólo la tarea de producir mantenía unidos a los hombres. Se trataba de un hecho mecánico, ciertamente, pero no se debía olvidar que la sociedad era, realmente, un mecanismo. Fuera del trabajo, los hombres quedaban aislados, con libertad para hacer lo que quisieran. "



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